10. Música cubana en el Siglo XX (1930-1959).

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La llegada de la década de los años 30, representa un gran auge para la música cubana del Siglo XX. Es la etapa de expansión del Son a nivel tanto nacional como internacional. El Son había adquirido en la Habana una nueva estructura, que consistía en una parte cantada al inicio y más tarde la parte alternante o conocida como montuno, presentaba un tempo más rápido. Con la creación de diversos sextetos de Son, el repertorio de sones aumentó con el de diferentes géneros de canciones; y al adicionarle a estos un montuno; de manera tal que muchas canciones (con un ritmo definido: el Bolero, la Criolla y la Guaracha), se transformaron en Bolero-Son, Criolla-Son y Guaracha-Son.

También por esta década, se introdujo en el país el formato instrumental de Jazz Band, con el propósito de interpretar la música norteamericana que estaba de moda por esa época. En un plazo corto de tiempo, este formato comenzó a ejecutar música cubana, y llegó a incluir en su repertorio guarachas, boleros, rumbas y congas de salón. Fueron integradas por músicos bien preparados y por orquestadores que realizaron arreglos a los géneros musicales que se escucharon y bailaron en la sociedad cubana de esta época.

Existió una fuerte y rápida penetración en Cuba de la música de la cultura estadounidense, por lo que las orquestas que interpretaban música popular cubana y nuestros géneros musicales bailables, lucharon con dicha expansión.

En el año 1940 surge otro formato instrumental en la isla: los Conjuntos. Arsenio Rodríguez al formato del septeto le añadió dos trompetas, tumbadora y piano. La guitarra se dejó de utilizar en los Conjuntos y el tres quedó como el instrumento emblema. En el Conjunto de Arsenio el tres se ejecutaba de una manera diferente a los otros formatos musicales del Son, el piano elaboraba tumbaos de gran vitalidad y la trompeta desarrollaba improvisaciones bien cubanas partiendo del swing americano. Con esta perspectiva musical el Conjunto de Arsenio y las otras agrupaciones que siguieron su pauta, crearon una nueva sonoridad para el Son.

En esta etapa del Siglo XX cubano (1930-1959), emergen nuevos géneros en la música cubana que poseen fuertes elementos propios de nuestra cultura, entre los que se encuentran el Mambo, el Chachachá y el movimiento de la canción llamado Feeling.

Por estos años tiene lugar una gran exportación de la música popular cubana, principalmente hacia Europa, de los géneros como la Rumba, el Son y más tarde del Mambo, el Chachachá. En las décadas de los 40 y los 50, el Bolero se convirtió en la contrapartida de géneros extranjeros como el twist.

Los medios de difusión masiva en Cuba alcanzan un gran desarrollo, representado por el alto nivel alcanzado por la radio. Existían radioemisoras que tenían estudios donde artistas nacionales y extranjeros realizaban grabaciones y se creó una orquesta sinfónica que acompañaba a los cantantes. Estos medios de difusión masiva llegan a obtener un auge mucho mayor en la década de los años 50 con la aparición de la televisión en nuestro país. Programas como Fiesta en el Aire, en la radio y Show del Mediodía en TV, contribuyeron a popularizar orquestas de todo el país.

Nuestro relevante Benny Moré, en la década de los 50, creó una escuela aparte en la interpretación del Son. Él, acompañado por su Banda Gigante, fue un estilo sin competencia en la música popular de todo el Caribe. Benny Moré con su Banda Gigante, la orquesta de Enrique Jorrín, cantantes como Roberto Faz y Miguelito Valdés, entre otros, conformaron dentro de la década de los 50 la cúspide de la música popular cubana del Siglo XX.