12.1 Panorama histórico de la época Siglo XX (1980-1999).

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12.1.0Visita del Papa Juan Pablo II a Cuba en 1998.

En esta época del Siglo XX (1980-1999) en Cuba, específicamente del 80 al 85, hubo avances y logros significativos en el desarrollo económico y social, aún cuando se incrementó la agresividad del imperio y de fenómenos climatológicos desfavorables. Sin embargo, después de 1985, emprenden a evidenciarse ciertas deficiencias y tendencias negativas, relacionadas principalmente con la aplicación del sistema de dirección y planificación.

En el año 1986, específicamente en el mes de abril, Fidel Castro esbozó la necesidad de iniciar un proceso de rectificación de errores y tendencias negativas que diera solución a los problemas que frenaban y deformaban los principios vitales y únicos de la Revolución cubana, tales como la inquebrantable participación popular en las decisiones y tareas; y también en la unidad entre el desarrollo económico y social.

A pesar de las deficiencias y la necesidad de perfeccionar el trabajo socialista, el pueblo cubano en esos años alcanzado conquistas realmente sorprendentes. En la salud se creó un sistema integral que va desde el médico de la familia y los policlínicos hasta hospitales especializados y centros de investigación.

En la educación, Cuba revelaba el mayor índice de alfabetización en América Latina, con nueve grados como promedio de escolaridad. En la rama del deporte, nuestro país alcanzó ubicarse entre los diez primeros países del orbe. Se instauraron además en esta etapa, importantes centros de investigación así como hospitales infantiles.

En 1989, Cuba agrupaba el 85% de sus relaciones comerciales con la URSS y el resto del campo socialista. En este intercambio se establecían precios justos que eludían el intercambio desigual, característico de las relaciones con países capitalistas desarrollados. Al mismo tiempo, se aseveraba el suministro de tecnologías y la obtención de créditos en términos satisfactorios de plazos e intereses.

Por estos años, comienza a producirse el derrumbe del campo socialista y la desintegración de la Unión Soviética. Estos acontecimientos se reflejaron dramáticamente en la sociedad cubana, puesto que la economía del país estaba integrada a esa comunidad. Tal integración estaba condicionada aún más por el cruel e ilegal bloqueo que Estados Unidos mantuvo y mantiene sobre Cuba desde los primeros años de la Revolución.

Al producirse la caída del socialismo en Europa y la desintegración de la URSS, en un período muy corto, Cuba redujo su capacidad de compra de 8,139 millones de pesos en 1989; a 2,000 millones en 1993.

En 1991, se realiza el IV Congreso del PCC en el que se analiza la situación y se precisa sobre la necesidad de salvar la Revolución. En este congreso se tomaron significativos acuerdos relativos a las modificaciones a la Constitución, los estatutos del Partido y se colocaron las bases de la estrategia para resistir y comenzar la recuperación.

Seguidamente se pusieron en práctica una serie de medidas encaminadas a lograr la elevación de la eficiencia económica y la competitividad, soluciones al endeudamiento interno, el saneamiento financiero interno, la reinserción en la economía internacional, estimular la inversión de capital extranjero y el fortalecimiento de la empresa estatal cubana.

El imperialismo norteamericano y los grupúsculos de Miami, desarrollaron varias acciones para deshonrar a la Revolución, desestabilizarla y arreciar aun más el bloqueo económico. Así, a mediados de 1992, el gobierno estadounidense aprueba la “Ley Torricelli” que concede al Presidente de Estados Unidos la potestad de aplicar sanciones económicas a países que mantengan relaciones comerciales con Cuba y prohíbe el comercio de subsidiarias de empresas norteamericanas radicadas en terceros países con nuestro país.

En febrero de 1993, año más agudo de la crisis en Cuba, se efectúan elecciones cuyos resultados demuestran el apoyo del pueblo a la Revolución: el 99,7% de los electores pronuncian su voto y sólo el 7,3% lo hace en blanco o anula la boleta.

El gobierno cubano implementa entre 1993 y 1994, determinadas medidas de liberalización de la economía: mercados agropecuarios campesinos libres, pequeñas empresas privadas de servicios, como restaurantes, cafeterías, y trabajo individual por cuenta propia en general; hasta entonces solo se admitía el trabajo con empresas estatales.

En 1994 en el mes de julio, se incrementa el robo de embarcaciones por parte de personas presionadas fundamentalmente por la situación económica, aunque hubo casos en los que se produjeron asesinatos. En estos eventos se realizó el robo del remolcador 13 de marzo, que fue abordado por más de 60 personas con la idea de transitar hacia Estados Unidos. A pesar de los avisos sobre el mal estado de la embarcación, iniciaron la fuga perseguidos por otros remolcadores, uno de los cuales chocó con el perseguido y se produjo un accidente. Todas las embarcaciones que llegaron al lugar hicieron amplios esfuerzos de rescate, pero no pudieron impedir que perecieran unas 32 personas. De este accidente se hizo una gran campaña en la que se acusaba al gobierno cubano de decretar el hundimiento de la embarcación.

Es entonces cuando el gobierno cubano decidió no frenar las salidas ilegales, medida que obligó a la Administración norteamericana a sentarse a la mesa de negociaciones y firmar el 9 de septiembre de 1994 un acuerdo migratorio con Cuba. Posteriormente, Estados Unidos se encontró en la necesidad de tomar medidas que desestimularan las salidas ilegales hacia ese país.

En julio de 1995, se celebraron las elecciones para delegados al Poder Popular, donde más del 87% del electorado enunció su actitud de apoyo a la Revolución. La Ley Helms-Burton firmada por el gobierno de EE.UU. previó un bloqueo económico total, absoluto e internacional. Estableció diversas sanciones a las empresas y empresarios que mantengan relaciones económicas con Cuba. También legalizó el apoyo de Estados Unidos a los grupos contrarrevolucionarios de la isla.

Esta ley no sólo ha incitado el rechazo de todo el pueblo cubano, sino de prácticamente la totalidad de los pueblos del planeta, así como de las organizaciones e instituciones internacionales. Ello lo prueban las votaciones contra el bloqueo en la ONU y el acuerdo de la OEA en rechazo a la Ley Helms-Burton.

En enero de 1998 se efectuaron las elecciones de candidatos a diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular y de delegados a las Asambleas Provinciales. El 94,39% concernió al voto unido, o sea, a la candidatura propuesta por la Comisión Nacional Electoral.

En ese mismo mes, se produjo la visita del Papa Juan Pablo II a nuestro país. Todo el pueblo, creyentes y no creyentes, proporcionó un masivo testimonio de hospitalidad y respeto, tanto en la bienvenida como en las misas que brindó. El mundo completo pudo observar la libertad con que actuó y se expresó Su Santidad en todo momento.