12.14.4 Sergio Vitier García-Marruz

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Sergio Vitier García-Marruz es un gran compositor y concertista, además de uno de los guitarristas más importantes de Cuba. Nació el 18 de enero de 1948, en La Habana. Sus padres, Cintio Vitier y Fina García- Marruz son reconocidos poetas y ensayistas.

Realiza sus estudios musicales en el Conservatorio Amadeo Roldán (Rastro No. 1 y Espada. Centro Habana. La Habana). Recibe clases de guitarra con Elías Barreiro y los termina con Isaac Incola. Aprendió armonía y composición con Federico Smith y composición con José Ardévol y Leo Brouwer. En el Instituto Superior de Arte (ISA) (Calle 120 No. 1110 e/ 9na y 13. Cubanacán. Playa. La Habana) fue alumno de José Loyola y Roberto Valera. También efectuó aprendizajes paralelos de Orquestación, Armonía, Contrapunto y Composición.

Emprendió su carrera artística con Los Armónicos de Felipe Dulzaides, desde el año 1964 y hasta 1966. Más tarde pasa a formar parte de la Orquesta Cubana de Música Moderna (1967-1969), perteneció al Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC desde sus inicios en 1969 y hasta 1978.

Sergio Vitier en 1968 funda el grupo ORU, compuesto por Jesús Pérez, Merceditas Valdés, Guillermo Barreto, Orlando López (Cachaíto), Gema Corredera, Javier Zalva, Genaro García Caturla, entre otros. Esta agrupación ha congregado músicos pertenecientes a grandes estirpes musicales de Cuba, realizando un trabajo de investigación sobre elementos del folklore de raíz africana y española lo cual, se conjuga con la creación autoral propia y de otros compositores contemporáneos.

Entre sus canciones podemos mencionar: Amor y sacrificio; Efecto; Ángeles; Destiempos; El duende cantor; Hablé con mi soledad; Los niños II; Mentira; Pedrosa; Por el sol y la sed y Puedo echarme a morir.

Una de las más fuertes tendencias de su faena como compositor ha sido la realización de música para cine. En sus obras para cine se aprecian: Apuntes para la historia del movimiento obrero”, (Documental); Capablanca; Cincuenta y cinco hermanos; Che; De cierta manera; Deportivamente; Derecho de asilo; El brigadista; El espectro de la guerra; El octubre de todos; El programa del Moncada; Girón; Guardafronteras; “Hombres del ring”, (Documental); Homenaje a Benny Moré; Jefe de la Columna 4; La tierra y el cielo; Maluala; Opening; Plácido; Quiéreme y verás; Roble de olor; Tatu: Che en el Congo; Un verano feliz y Una mujer un hombre.

En sus diversas combinaciones instrumentales están: Acerca de un tema yorubá, para flauta, oboe y guitarra; Danzarias, para grupo de cámara, percusión cubana y dos voces; Desprendimientos, para orquesta sinfónica y percusión cubana; La utopía, Líricas, rítmicas y final, para quinteto de viento; Pequeña sesión de ritmo, para percusión cubana; Réquiem por Ernesto Guevara (en colaboración con Rogelio Martínez Furé), texto: Tomás González, para piano preparado, guitarra, fliscorno, bongó, voz masculina y tambores batá; Raíces, para piano preparado, guitarra eléctrica, xilófono, banda magnetofónica y dos voces masculinas solistas y Tres trenos, para flauta, piano preparado, guitarra y banda magnetofónica.

Sergio Vitier posee en sus composiciones de música para danza: Ad Limitum; Amanda; Canto para matar la culebra; Del barracón a la trinchera; Dúo de siempre; Fausto; Flora; Freíd; La caza; Mariana; Michelangelo; Palenque; Rito de la danza y Yerma. En su música para teatro están: El carillón del Kremlin; Divinas palabras; Epur si mueve; Dúo de amor; Rock con batá; La abanderada; La risible y trágica ascención de Rubén Zaldívar; Manteca; Mariana Pineda; Obertura y final; Son de las locas y Tema en re. Por último, en sus obras para series de televisión se aprecian: El eco de las piedras; El hombre que había que matar; En silencio ha tenido que ser (en colaboración con José María Vitier); Frente Sur; Julián Guerrero; Julito el pescador (en colaboración con José María Vitier); Luis y John en Morazán; Rumbo a la salida del sol y Transparencias.

En su discografía se encuentran trabajos como: Cuerdas Cubanas (álbum por el XX Aniversario de su debut escénico); Homenajes (Premio EGREM 1997); Visiones Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC (Cinco Volúmenes); CD Pictures 350 Postales sobre Cuba; Travesía (Premio CUBADISCO 2000); Sergio Vitier/Martha Valdés: Nuestra Canción; Sergio Vitier: Concierto Habanero (Música sinfónica).

Sergio Vitier ha recibido el Premio Cubadisco en varias ocasiones: Travesía (2000), Categoría Música Instrumental; Cancionística Gran Premio (2001); Roble de olor (2004), Categoría Banda Sonora y Oru, ritual y fiesta a lo cubano (2008), en Música Folclórica.

Como solista y también con su grupo, se ha presentado en escenarios internacionales: Canadá, Checoslovaquia, Bulgaria, Polonia, Italia, Rusia, Colombia, Venezuela, Brasil, España, Francia y Estados Unidos. Ha ejecutado conferencias y clases magistrales en universidades, centros de investigación y otras instituciones culturales en varios países.

Como se expresa en su currículo oficial, Vitier “es un gran investigador de las raíces y tradiciones de los formantes de la cultura cubana, en su música puede apreciarse la presencia de las células de origen yoruba y congo-bantú, en fusión orgánica con elementos básicos de la sonoridad hispana, esencialmente en lo referente a la guitarra. A esto hay que agregar su profundo conocimiento de las tradiciones populares de la isla, así como su gran dominio de las técnicas contemporáneas de composición y orquestación. Todos estos factores se relacionan y fusionan en su obra para convertirla en una de las más originales, prolíferas e innovadoras en el mundo de la música cubana de los últimos treinta años”.

Las facultades de Sergio Vitier para la práctica de la guitarra son, sin dudas, muy vastas: formidable mano izquierda, íntegro concepto de la interpretación y un poderoso sonido, hacen que este compositor sea uno de los guitarristas más grandes de Cuba.