12.14.5 Andrés Alén Rodríguez

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Andrés Alén Rodríguez es un prestigioso pianista, compositor y pedagogo cubano; nacido en el año 1950. Constituye uno de los más talentosos pianistas cubanos de la segunda mitad del Siglo XX.

Comenzó sus primeros estudios de música con su padre Osvaldo Alén. Ingresó en la Escuela Nacional de Arte (ENA) (Calle 120 e/ 9na y 13, Cubanacán. Playa. La Habana) en el año 1962, donde fue alumno de Margot Díaz Dorticós y Cecilio Tieles. Más tarde realiza un curso de postgrado con Lev Vlasenko. En 1970 sella sus estudios con rendimientos académicos excelentes y comienza su vida profesional como concertista y profesor de piano. Por esta época compone sus primeras obras e irrumpe como intérprete y compositor en el campo de la música popular.

Se desempeña como profesor y jefe de la cátedra de piano de la Escuela Nacional de Arte (ENA) (Calle 120 e/ 9na y 13, Cubanacán. Playa. La Habana) durante 1979 y hasta 1988. Forma parte en 1980 del Concurso Chopin, en Polonia.

Durante el año 1981 participa en el Festival Primavera de Praga y un año más tarde efectúa una gira por Checoslovaquia, estuvo en el Festival Beethoven de Tirse y agasajó la antigua Unión Soviética. En su visita a la India en 1984, brindó recitales en nueve ciudades de este país e impartió conferencias en varios de sus conservatorios. Realizó conciertos también en la República Democrática Alemana.

Por aquellos años, participó en el Festival de Música Contemporánea de los Países Socialistas. En 1989, se integra al grupo musical del famoso trompetista cubano Arturo Sandoval, donde no solo toca los teclados sino además hace arreglos y composiciones musicales. Se une en el año 1991 al grupo Perspectiva, con el cual trabaja hasta 1995. Con ambos grupos Andrés Alén expande una intensa actividad internacional y desarrolla sus habilidades como jazzista y arreglista.

Alén como pedagogo, ha formado varias generaciones de pianistas que han alcanzado premios tanto nacionales como internacionales. Como concertista se ha presentado con la Orquesta Sinfónica de Matanzas, Santiago de Cuba, el Conjunto Instrumental Nuestro Tiempo y con la Orquesta Sinfónica Nacional.

Obtiene junto a Miriam Ramos el Gran Premio Cubadisco del año 1999, con Estás conmigo (Homenaje a Bola de Nieve). Es nominado en el 2001 al premio Grammy Latino por su producción discográfica Pianoforte, como mejor grabación de música instrumental, con el que había ganado el Premio Cubadisco ese propio año.

En su repertorio Andrés Alén encierra la música popular cubana como pianista, además de la música barroca, clásica, romántica y contemporánea. Su línea como creador se inicia con “Danzón Legrand”, donde se refleja síntesis de cubanía, a la vez que enuncia su admiración por el compositor y pianista francés Michel Legrand. La obra “Tema con variaciones y fuga” la estrenó el saxofonista Miguel Villafruela; en esta pieza Alén expone su dominio de las grandes formas de la música occidental y su profundo conocimiento de la música popular y culta cubana.

Entre otras de sus obras deben mencionarse: “Tema con variaciones”, “Letanía”, “Coral”, “Unísono”, para saxofones; Sonata, «Allegro», «Andante» y «Brillante», para flauta y piano; Sonata, «Allegro», «Andante», «Allegro», para saxofón soprano y piano; Tema con variaciones: «La vida», de Silvio Rodríguez y «El breve espacio en que no estás», de Pablo Milanés; Variaciones, para saxofón alto y piano.

En su discografía podemos mencionar también los CD: Miradas Furtivas (Unicornio, Cuba, 1999) como productor musical; Kubilete (Unicornio, Cuba, 2000); Canciones de Navidad (Unicornio, Cuba, 2000) y Cánteme (Unicornio, Cuba, 2000).

Andrés Alén es un músico integral; su gracia de comunicador se aprecia en la manera en que aborda lo popular y lo culto, y por el dominio total que disfruta de su instrumento.

12.14.6 José María Vitier García-Marruz

José María Vitier García-Marruz, es uno de los grandes compositores y pianistas cubanos. Nació en La Habana, el 7 de enero de 1954. Su infancia sucede en el seno de una familia muy culta y de profundas raíces cubanas. Sus padres, Cintio Vitier y Fina García- Marruz son reconocidos poetas y ensayistas.

Emprendió a estudiar piano en el año 1962 con Cecilia Echevarría; más tarde en 1965, recibió clases de Margot Rojas. Fue alumno del maestro César López en el Conservatorio Amadeo Roldán Rastro No. 1 y Espada. Centro Habana. La Habana), donde estudió desde 1968 y hasta 1975.

Comienza a trabajar en 1975 en la Escuela Provincial de Música de Matanzas, fecha que coincide con la realización de sus primeras composiciones para cine y con la musicalización de los textos contenidos en el libro “Juegos y otros poemas” de Mirta Aguirre, vertientes que serán de enorme peso dentro de su creación posterior. En 1977 se unió como pianista y compositor al Grupo Síntesis, siendo a la vez profesor de la Escuela Nacional de Arte (ENA) (Calle 120 e/ 9na y 13, Cubanacán. Playa. La Habana).

Participa en 1979 como pianista acompañante de la violinista Rosa María Estrada, en el Festival Bandera por la Paz en Bulgaria; en 1983 instituyó su propio grupo, integrado por él como director y pianista; Lázaro González en el violín y teclados; Nicolás Sirgado, bajo eléctrico y guitarra y Miguel A. Rodríguez, Eugenio Osorio y Antonio Carreras, en la percusión.

José María Vitier viaja a la República Democrática de Alemania en el año 1984 para participar en el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes; y ya en 1986 escribe el tema que identifica hasta la actualidad al Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. Participa también en el Festival Latino de Nueva York y realiza una gira por la nación Mexicana. El mismo año, en una segunda gira a ese país, participó en el Festival Cervantino. En 1987 parte con su grupo a Indianápolis, Estados Unidos.

Se presentó en el Festival Jazz Plaza 1987 y en el Festival Internacional de Varadero. En 1988 participa por segunda vez en el Festival Cervantino; y en el Festival Internacional de Cine de Venecia, recibe además el premio Ocella a la mejor música de un filme: Un señor muy viejo con unas alas enormes. En 1990 visita Venezuela con su grupo mostrándose en el Festival Internacional de Cine de Mérida. En el año 1991 realizó actuaciones en los festivales de Jazz de Montreal y Toronto, Canadá y en París se presenta en el Festival de Cultura Afro-caribeña, siendo esta su última actuación con su grupo.

El Premio Coral por la música del filme venezolano-español Mascaró, el cazador americano; lo recibió en el año 1992. En 1993 viaja nuevamente a Canadá, donde brinda conciertos con su música para piano en el Glenn Gould Theatre de Toronto, acompañado por la saxofonista canadiense Jane Bunnet, el contrabajista Carlos del Puerto. En 1994 se traslada a España con Pablo Milanés y recibe ese mismo año, el premio Pananbí en el V Festival de Asunción (Paraguay) por la música del filme Fresa y Chocolate. En siguiente año integra el jurado del Segundo Concurso Internacional de Piano celebrado en Ciudad Juárez, México. Obtiene el Gran Premio de Cubadisco 98 por Fresa y chocolate.

José María Vitier fue nominado entre los cinco mejores álbumes de música clásica al premio Grammy Latino por su obra Salmo de las Américas, como mejor álbum de música clásica 2000; y en el 2002 alcanzó el premio en compilación con Canciones del buen amor.

Ha compuesto música para diferentes medios de difusión como televisión, cine, teatro y radio, así como música para niños, de cámara y coral. Entre sus principales obras para el cine encontramos: Polvo rojo y Techo de vidrio (1982); El corazón sobre la tierra (1983); En tres y dos (1985); Un señor muy viejo con unas alas enormes (1988); Río Negro (1989); El siglo de las luces (1992), Mascaró, el cazador americano (1992); Fresa y chocolate (1993); El elefante y la bicicleta (1994); Salón México (1995); Cosas que dejé en La Habana (1997) y Un paraíso bajo las estrellas (1999).

Otras de sus composiciones son: Trío, (1997), para flauta, cello y piano; Riesgo, para flauta, contrabajo, percusión y piano; Añoranza, para sintetizadores, contrabajo, drums y dos pianos; Despedida, para oboe, contrabajo, percusión y piano; Julito el pescador, para flauta, guitarra, tres, contrabajo, percusión y piano; El héroe, para dos flautas, contrabajo, sintetizadores y piano; Rebeldía, para flauta, dos guitarras, de seis y doce cuerdas, contrabajo, drums y caja china; Son dos, para dos guitarras, dos flautas, contrabajo, percusión y piano, (1979); La Soledad, para flauta, cuatro cellos, contrabajo, sintetizadores y drums y Balada para un combate, para flauta, contrabajo, sintetizadores, percusión y piano, (1980); Opening I y II, cuarteto de cuerdas, para flauta, saxofón, sintetizador, percusión cubana, drums y piano, (1984); Ludwig; Tres encuentros; Barrock; Balada y rito; Tesoro azul y Acerca de una canción antigua, (1985) para cuarteto de cuerdas, flauta, saxofón, sintetizador, percusión cubana, drums y piano; Ellos heredarán la tierra, cuarteto de cuerdas, para sintetizador y percusión y Varias formas de esperar, para flauta, trompeta, guitarra eléctrica, sintetizador, contrabajo, percusión y dos pianos y Pasatiempo; Dime sí; Señales en la vía; Rondó; Diálogos; El corazón sobre la tierra e Isabel, para cuarteto de cuerdas, flauta, saxofón, contrabajo, sintetizador, percusión cubana, drums y piano, (1986); Tango del nuevo pueblo viejo, para cuarteto de cuerdas, piano y sintetizador, (1988); Tango del desierto, para violín, arpa, guitarra, armónica y piano y Cortesanas I y II, violín, cello y clave, para flauta, contrabajo y piano, (1992); Cine de barrio, para guitarra, sintetizadores, vocalizos y piano, (1995); Sexy sax, para saxofón tenor solista, piano y guitarra eléctricos, contrabajo, drums, sintetizador, (1996); Rumba del salón México; De La Habana a Santiago y Calentando la pista, (1996), para piano, dos saxofones altos, dos tenores, barítono, trompetas, trombón, contrabajo, percusión cubana: bongó, tumbadora, paila criolla, maracas y güiro, drums y piano.

En sus obras vocales están: En las horas de riesgo y de combate (1978), texto: José Martí, para voz y piano; Ojos negros (1992), texto; Juan B. Ubago, para voz, sintetizador y piano; Se dice cubano, texto: José Martí, para voz y piano; Llama de amor viva, texto: San Juan de la Cruz, para voz, piano y contrabajo, Ilusión de realidad, texto: Silvia Rodríguez Rivero, Tengo miedo de perder la maravilla, texto: Federico García Lorca, para voz, sintetizador y piano (1993); Por un campo florido, texto: José Martí y El aire que te rodea, texto: José María Vitier (1994); Bastos y espadas (1995), para voz, sintetizador y piano (1995).

Para Orquesta de cámara, entre otras piezas, José María Vitier presenta: Visión interior (1980), para guitarra solista, cuerdas y viento madera; El corazón sobre la tierra (1983), para cuerdas y viento madera; Te seré fiel (1986), para piano solista, cuerdas y viento madera. Entre sus composiciones para Orquesta de cuerdas podemos mencionar: Domingo (1979), para flauta y piano acompañante; Tema de María Fernanda (1989), para piano y oboe para Orquesta sinfónica: Evasión (1979); En las entrañas, Para empezar a vivir y Tu verdadero rostro (1980); Por el mismo camino (1982); Resplandor (1986); Vuelo real (1988); Vals de la Casa Dorada (1989) y Concierto campestre (1992).

En algunos de sus temas para piano se pueden apreciar: Tema para Silvia y José Adrián (1974); Mediopunto (1977); Bolero de trova (1978); En silencio ha tenido que ser (1979); Caleidoscopio y Balada del amor adolescente (1989); Contradanza núm. 1 y Contradanza núm. 2 (1991); Contradanza núm. 3 («Contradanza de fin de siglo»), Contradanza núm. 4 («Fuera del baile»), Preludio de Sofía (tema de Sofía) y Paloma de la tarde (1992); Contradanza núm. 5 («Juego de muchachos») (1993); Fresa y chocolate (1994); Pequeña oración, Fugado y son montuno, El manisero se fue y Danzón imaginario (1995). Para Piano y percusión: Fugado y son montuno (1992); Palabras en la calle, Balada y rito y Contradanza núm. 1 (1995); Caleidoscopio (1996). Para Piano y sintetizador: Rondó (1989); Tango con historia (1991); Raíces ocultas, Cartas de Esteban, Carlos en la casa de Madrid, Entrada en La Habana y Brindis de Esteban (1992); Tema de Marina Soledad (1993); Tema de amor de Mercedes (1995). Para violín y piano: Variaciones (1978); Intimidad (1980); Milagro de la flor (1988); Tango apache (1992); Danzón imaginario y Miradas furtivas (1995).

Entre sus obras compuestas para series de televisión percibimos: En silencio ha tenido que ser (en colaboración con Sergio Vitier (1979); Julito el pescador (en colaboración con Sergio Vitier), Para empezar a vivir y Martí y los niños, (1980); El regreso de David (1981); Por el mismo camino (1982); Salida 19 y Relatos de Lenin (1983); La frontera del deber (1986); Finlay y Juego en defensa propia (1988); Día y noche (1989) y El siglo de las luces (1992).

José María Vitier ha obtenido importantes condecoraciones tales como: la Medalla Alejo Carpentier y la Orden Félix Varela, en 2004; así como la Distinción por la Cultura Nacional otorgada por el Consejo de Estado de la República de Cuba. José María Vitier fue propuesto como candidato al Premio Iberoamericano de la Música Tomás Luis de Victoria.

El 1ro de diciembre de 2008, como parte del programa cultural que se realiza dentro del marco de las actividades de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, José María estrenó en el Teatro Diana de la misma ciudad, junto con el famoso autor mexicano Carlos Fuentes, la Ópera Santa Anna, con música compuesta por él. Esta ópera es una historia de la evolución de la aparentemente heroica pero trágica y egocéntrica vida del expresidente de México Antonio López de Santa Anna durante sus diferentes períodos de gobierno.

En la actualidad, la colección 30 años de música de José María Vitier, publicada por el Sello Autor, reúne en ocho CD’s y dos DVD´s con ocho discos antológicos y grabaciones inéditas de un amplio abanico de formatos instrumentales y géneros, como el Jazz, la música sinfónica y de cámara o las bandas sonoras para cine. Esta colección, nos traslada desde la nostalgia de los años 80, hasta lo más actual y representativo de este gran músico cubano.

En todas sus composiciones se percibe la búsqueda incesante de la belleza, el aliento de inspiradas melodías y el pensamiento del creador en la búsqueda de un lenguaje musical siempre propio, siempre renovado. La música de este creador musical cubano, gira en torno a la fusión de lo culto y popular, traspasando las fronteras de ambas manifestaciones. La tradición musical de nuestro país está implícita en todas sus obras. El Jazz y la música latinoamericana también constituyen factores de obligada referencia al analizar sus creaciones, que constituyen sin lugar a dudas una fusión de todos estos elementos.