2.1.10 La poesía de Joaquín Lorenzo Luaces (1826 – 1867)

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2.1.10

La obra poética de Joaquín Lorenzo Luaces se ha considerado como desligada de su contexto epocal, no por sus intereses temáticos, que incluyeron la necesidad de la independencia de Cuba tanto en expresiones verbales directas o desde la construcción de universos alusivos, transferencia y análisis de problemáticas similares en otras latitudes, situaciones en que terminaba siempre abogando por la libertad. Muchos de sus poemas fueron censurados por la metrópolis a causa de esta aspiración, más explícita o interpretada desde la implicitez, pero presente en la raíz de sus versos.

Sin embargo en cuanto a estilo, no se adecuó a las normas literarias vigentes y construyó un discurso lírico que en la opinión de algunos no tendría precedentes ni epígonos. Su eclecticismo incluía rasgos neoclásicos, aspectos de la primera y la segunda generación romántica y elementos de la estética modernista que estaba ya tomando cuerpo en la poesía cubana. “la lectura de su poesía muestra una voz definida, armónica, por sobre la cual corren los vientos de la moda sin agrietarla ni ganarla definitivamente: son añadido juguetón o libresco de un sistema poético siempre identificable, ecos de la época a la que el poeta no pudo –no quiso- permanecer indiferente, persuadido de la misión social que le correspondía como escritor”

José Lezama Lima lo incluye entre sus preferidos en unos apuntes recopilados en el año 2010; sin embargo difiere en cuanto a que el autor haya tenido realmente voz propia dentro del concierto poético y cultural de su tiempo: “Luaces queda como prototipo de una poesía indecisa, que prueba fuerzas en las más variadas maneras de expresión, pero sin alcanzar una cabal y plena modalidad”

Entre los poemas seleccionados por Lezama, se encuentra “A la muerte de la Bacante” y “Cuba. Poema mitológico”. El primero de ellos posee una carga erótica notable para la época:

“Erígone en desorden la melena,
de Venus presa, con ardor salvaje,
oculta apenas en el griego traje
los globos de marfil y de azucena.

El seco labio que el pudor no frena
del lienzo muerde el tempestuoso oleaje,
y rasgando el incómodo ropaje
besa y comprime la tostada arena.

Ebria de amor, frenética de vino,
en torno extiende la febril mirada,
mal tendida en las piedras del camino.

Y al contemplarse sola, despechada
se oprime el pecho, con rumor suspira,
cierra los ojos, y gozando expira”

Luaces concibió la poesía como un acto volitivo por el cual se creaban filigranas líricas, un afán estético consciente del autor, y esta actitud estuvo sin dudas emparentada con el movimiento parnasiano que se desarrollaría años después, y marcaría toda su producción literaria, sobre todo aquella en que se atuvo a las formas más clásicas y pulimentadas.

Desde el punto de vista ideológico, el credo separatista es inteligible en numerosas piezas, no solo con metáforas de contenido antiespañol, sino también por las figuras históricas a que rindió tributo y el propio nativismo que reivindica una identidad contrapuesta a la cultura hispana importada. Sin embargo, mantuvo de modo contumaz una postura racista que superaba incluso a la de sus coterráneos en la época. Fue un apólogo del trabajo como motor del progreso, lo cual ha motivado que algunos exégetas lo relacionen con el Socialismo, aunque esto constituye una conjetura muy poco fundada.

Sin embargo, es innegable que fue uno de los primeros poetas en asumir el arte desde un vínculo de compromiso con la sociedad y coadyuvó a la formación de la nacionalidad desde su reflejo literario.