3.2.5 Obras narrativas de Martín Morúa Delgado (1857 – 1910)

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Martín Morúa, además de su labor intelectual en la esfera de la política y los estudios literarios, concibió algunas obras propiamente de creación, en este sentido es autor de algunos versos y al menos dos novelas: “Sofía” y “La Familia Unzúazu”, que integrarían una serie con el título de “Cosas de mi tierra”, al parecer correspondientes a secciones de un mismo argumento, similar al plan narrativo que siguió Balzac en “La Comedia Humana”.

La cuestión de la esclavitud aflora nuevamente en la literatura cubana a través de estas obras, de una manera más descarnada y que revela profundas implicaciones personales para el autor. La mulata Sofía -casi blanca, como era usual caracterizar a los personajes femeninos de la raza negra, sujetos o no a la esclavitud- se enfrenta a las restricciones de la sociedad colonial no solo como esclava sino también como mujer y su belleza constituye un motivo más de peligro de descalabro con respeto a los cánones morales de entonces.

Sobre la esclavitud, el autor pone en boca del personaje del Sr. Gonzaga el siguiente parlamento: “Todos estamos conscientes en que la corrupción moral ajena al inhumano sistema de la esclavitud, no se circunscribió a los desgraciados que sufrían los efectos inmediatos de ese funesto organismo, no, nuestras familias sufren también las demoledoras consecuencias del mal; porque, como no podía menos, ha interesado íntimamente al cuerpo social y enfermado su constitución. Aun en nuestras principales familias, a poco que se observe, puede notarse la decadencia moral que ha producido el trato constante con esos infelices seres salvajes, que no era posible instituyeran cátedras de moralidad y buenas costumbres, en medio de la inmoralidad y los malos hábitos de los desenfrenados esclavistas que han constituido y constituyen su ejemplo.”

En “La familia Unzúazu”. continúa con los personajes que integraban la misma familia a la que sirvió Sofía durante su vida. La mirada de Morúa se cierne sobre la falsa moral de la sociedad de los blancos y su banalidad axiológica, el vacío de fondo que asolaba insoportablemente la entraña de las clases sociales altas y el propio modelo que representaban para otras, en un sistema del todo deteriorado y conducente irremisiblemente a la infelicidad.

Las obras reiteran asimismo el tópico de la corrupción dentro del mundo de la abogacía y en sentido más amplio como era ello un mal que carcomía a la sociedad, que parte además de la propia desigualdad social.

El personaje de Sofía se muestra bastante verosímil no solo en sus particularidades sino como arquetípico exponente de sus congéneres pobres y de piel oscura. Federico por su parte representa no solo las contradicciones de su clase social sino también el resquebrajamiento moral a lo interno, a pesar de las poses adoptadas en sociedad.