3.2.7 La obra narrativa de Ramón Meza (1861-1911)

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Ramón Meza se gradúa de Derecho Civil y Canónico en 1882 y dos años más tardes publica su primer texto, en la Revista de Cuba, colaboró asimismo en “La Lotería” y “la Habana elegante”. Su trayectoria narrativa incluye las siguientes piezas: “El duelo de mi vecino”, “Flores y Calabazas” (1886), “Carmela” (1887) –esta novela había obtenido un accésit en los juegos florales auspiciados por la sociedad catalana “Colla de Sant Mus” en 1886- ,”Mi tío el empleado” (1887), “Don Aniceto el tendero” (1889) y “Ultimas páginas”(1891)

La obra “Carmela” tiene un trasfondo común en cuanto a la realidad social que refleja la Cecilia de Cirilo Villaverde, asociado a la esclavitud y los prejuicios raciales que determinaban fronteras al comportamiento individual, el personaje que da título a esta remite en cuanto a características físicas y morales al modelo de Cecilia, si bien se aprecia entre ella y su amado Joaquín un grado mayor de concienciación con respecto a los límites establecidos.

Si bien la novela se mueve dentro de los cánones románticos, el realismo irrumpe en las reflexiones de Joaquín después de la fuga con Carmela. Por su parte el negro Tocineta cumple una función literaria similar a las de José Dolores Pimienta en Cecilia Valdés, en tanto muestra también una sociedad que, más que escindida, presentaba una compleja gradación construida sobre matices raciales y posiciones económicas; sin embargo este tiene un temperamento más sarcástico, en tanto observa con ironía a través de la novela como se desploman los sueños de Carmela. Al tradicional mestizaje se suma el personaje asiático de Assan, representante de una cultura por lo común despreciada.

“Flores y calabazas”, de acuerdo con “Historia de la Literatura Cubana”, “trata el tan ajetreado tema de los amores imposibles y de las esperas infructuosas, en donde las tentaciones del alto mundo citadino pugnan con la candidez de los sentimientos educados en un ambiente natural” esta pieza constituyó la alborada narrativa del escritor, donde muestra una percepción eidética para la naturaleza y las realidades de índole social. En el texto está implícita cierta crítica a la conducta y el vacío axiológico de la emergente burguesía; sin embargo, el autor alcanzaría realizaciones superiores en otros textos, sobre todo en lo que respecta al ritmo y el engranaje narrativo.

En cuanto a “Ultimas páginas” constituye una obra que pretende ser psicologista, pero el enlace entre la situación que vivió el personaje de Pablo, quien narra sus memorias, y sus cavilaciones neuróticas iterativas, resulta un tanto gratuito. El tema del incesto obsedia al personaje, asociado al recuerdo de Natalia, su hermana muerta. La obra ofrece una imagen extraña en su conjunto, amén de algunas pinceladas realistas que atraviesan la insania del personaje de Pablo.

“El duelo de mi vecino” constituye un retrato paródico del ambiente asfixiante que se cernía sobre los cubanos después de concluida la Guerra de los Diez Años; motivos de los más baladíes irritaban los ánimos y el duelo era uno de los derroteros posibles. Este se presenta antes de exponerse sus desencadenantes, con lo cual le resta valor a estas, la hilaridad asociada a la literatura del absurdo ancla en muchos comportamientos humanos comúnmente asociados con la honorabilidad.