3.3 El desarrollo de la oratoria política entre 1868 y 1878

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La oratoria política fue un género que se desarrolló ampliamente durante la contienda bélica que tuvo su inicio en 1868. Amén de su primigenia intención de sumar adeptos a la causa, o más concretamente a veces, arengar a las tropas al combate, la propia elaboración de los textos –muchos de los cuales no eran improvisados sino redactados previamente con esmero- indica en ocasiones la pérdida de la inmediatez del efecto político para sumirse en un regodeo estético.

La oratoria se desenvolvía en todos los espacios de lo cubano, en la manigua constituía un llamado inmediato a tomar el machete y un modo de dirimir conflictos en las asambleas. En las ciudades se efectuaban labores de proselitismo tratando de eludir la vigilancia española y en las emigraciones los oradores se proponían tanto sumar expedicionarios como recaudar los fondos necesarios para dar continuidad al empeño bélico.

En este sentido las comunidades de emigrados, no sometidos a las urgencias bélicas ni a la vigilancia directa de las autoridades españolas, tenían mayores posibilidades para dar rienda suelta a sus ideas en las tribunas. En Nueva York, donde se había instalado la Representación de la República en Armas y se radicó la mayor parte de la intelectualidad cubana, tuvieron lugar, pese a las controversias entre aldamistas y quesadistas, importantes alocuciones.

Tribuna de expresión político – literaria, de raigambre mucho más popular, lo fue el Instituto Patriótico y Docente San Carlos (Club San Carlos) fundado en Cayo Hueso en 1871, sito en 516, Duval Street, Key West, Estados Unidos.

Asimismo en las fábricas de tabaco, tanto en Cuba como en las emigraciones, además de la función del lector de tabaquería, que tanto contribuyó a la formación de la cultura política de las masas, se improvisaron tarimas que fungieron como tribunas en que se expresaron inspirados discursos, incluso José Martí lo haría a su visita al Cayo en una etapa posterior, concretamente en el año 1891.

Aunque con un tratamiento estético que determina la inclusión del género como parte del cuerpo de la literatura nacional, la oratoria política –como su nombre lo indica y le es consustancial –estuvo abocada a cumplir la función de instar la lucha revolucionaria, y en algunos casos oponerse a ella.