3.7.8 El cultivo de la crítica literaria por Nicolás Heredia (1855 – 1901)

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Leonela

Nicolás Heredia, además de sus textos narrativos “Un hombre de negocios” y “Leonela”, se desempeñó también como crítico literario; aunque en alguna ocasión se autocalificara como impresionista, lo cierto es que en sus textos de índole crítica no se limita a transmitir meras percepciones estéticas inmediatas a partir de la lectura de las obras, sino que es capaz de adentrarse en el meollo argumental y establecer correlaciones con las corrientes literarias en boga y el contexto histórico atinente.

Es cierto que sus ideas se adhirieron bastante a lo ya establecido en materia de crítica literaria –no fue en este sentido un renovador- pero aun así presenta ideas interesantes, todas ellas matizadas por su modestia intelectual y el ánimo de apuntar los valores de las obras y motivar en sentido general el ciclo de la escritura y la lectura.

En 1892, Nicolás Heredia publicó el libro “Puntos de vista”, en el cual agrupa una serie de alocuciones que pronunció en el Círculo de la Juventud Liberal y en el Liceo de Matanzas. Como parte de esta constituyen objetos de análisis tanto obras gestadas en la Isla como aquellas que ya se perfilaban como de valía para la literatura universal. Cabe citar las obras de Julián del Casal y Enrique Piñeyro; así como la del naturalista Emile Zolá.

Con respecto a Enrique Piñeyro; aunque se refiere imprecisamente, en un tono que sugiere cierta censura, a su estilo más bien frío y desprovisto de recursos retóricos y efectistas, loa la elegancia de su prosa y a la fluidez del estilo, que no considera “el de todo el mundo” como había llegado a afirmar Aniceto Valdivia con cierta frivolidad.

Sus criterios sobre Julián del Casal, a quien consideró más bien un maestro de la forma, demuestran que este crítico y en sentido general los estudiosos cubanos no habían valorado acertadamente la función renovadora del modernismo no solo como corriente literaria foránea sino sus posibilidades de reflejar las problemáticas propiamente nacionales.

Legó asimismo algunos juicios sobre el teatro colonial, con respecto al cual criticó la implementación de tendencias foráneas y como resultaba recurrente, al teatro bufo, al que también consideraba importado, quizás por sus vínculos con la dramaturgia humorística española.

La obra crítica de Nicolás Heredia, aunque no resultó excesivamente profunda ni sistemática, si fue muy positiva por su tono mesurado y la visión que indican sus prácticas en cuanto a la necesidad de alentar la creación artística en vez de disuadirla.