4.1.1.14.1 El poemario “Motivos de Son”, publicado por Nicolás Guillén en 1930

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“Motivos de Son” está integrado por 8 piezas poéticas (este sería el número original, pero en sucesivas ediciones el poeta incluyó y eliminó algunas, dejando finalmente igual cifra, pero en realidad 11 composiciones formarían en algún momento parte del poemario) pletóricas de hallazgos que abren un nuevo cauce expresivo a la lírica nacional, de acuerdo con Angel Augier, “fueron hace más de medio siglo la sensacional revelación de una genuina poesía cubana y de un genial creador de ella”

Nicolás Guillén contó la génesis mística de la obra, al referir en una conferencia dictada en 1945 en la sociedad femenina “Lyceum”, que el poemario íntegro habían sido concebido al día siguiente de una noche de abril de 1930, en que un ente desconocido había murmurado en su oído la frase “Negro bembón”, la cual da título a la primera de las piezas.

Más allá del misticismo, se ha insistido en un llamado ancestral de la sangre y la lírica, de honda raíz africana, que Guillén supo percibir en su ámbito epocal. Los versos fueron publicados en la sección “Ideales de una raza”, del Diario de la Marina, en la cual el poeta había dado a la luz con cierta regularidad textos que se oponían con fuerza a la discriminación racial imperante y de viejo arraigo en la conciencia sobre todo de los estratos sociales superiores.

Se ha insistido en tratar de desentrañar las influencias que precedieron a la concepción del poemario, más allá de la anécdota Guilleniana, viejas letrillas españolas y la obra del poeta negro norteamericano Langston Hughes; sin embargo el propio Guillén señala la impronta de la letra, el espíritu y la música –de la cual evidentemente están tan cerca estos sones- del Sexteto Habanero y el trío Matamoros.

Aunque el poemario fue reestructurado varias veces, los 11 poemas que en algún momento formaron parte del mismo responden a los títulos de: “Negro bembón”, “Mulata”, “Si tu supiera…”. “Sigue…”, “Hay que tené boluntá…”, “Búcate plata”, “Mi chiquita”, “Tú no sabe inglé”, “Ayé me dijeron negro…”, “Curujey” y “!Me bendo caro!”

En estos poemas trasluce desde diversos ángulos la situación económica a que por lo común se veían confinados los negros, no con notas trágicas pero sí la influencia de este trasfondo incluso en las relaciones amorosas. El ritmo, el manejo de los estribillos, la prosodia deformada mimética del habla de los pobres –no solo negros-, constituyen solamente algunos de los recursos tempranos de Guillén, en uno de los textos clave de nuestra historia lírica, en tanto significa el inicio de la descolonización cultural con respecto a las persistentes influencias foráneas, sobre todo de los Estados Unidos.