4.1.1.22.9 “El pensador silvestre”, 1878 – 1879, de Samuel Feijóo

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El poemario “El pensador silvestre”, de Samuel Feijóo, constituye una síntesis de su pensamiento poético precedente, en el cual alcanza a expresar una sabiduría también sensitiva, de doble raíz en cuanto a reflejo de una gnoseología popular y a la vez de honda comunión con la naturaleza que proviene de la primigenia inocencia.

El poeta expresa en la breve nota que funge como introducción: “Soy un creador natural porque es la naturaleza quien me toma, desde mí, desde lo que ha puesto en mí, uno de los pasajeros productos, que la observa, analiza, y que, sin rendimientos banales, la enjuicia”

Algunos críticos han señalado cierto parentesco estilístico entre la poética de Feijóo y el reservorio lírico que constituye la obra del maestro Martí. Aunque sin pretender erigirse en parangón de esta última, la aludida nota tiene por título “Estos sencillísimos versos”, quizás como remembranza del volumen de “Versos Sencillos”, de José Martí.

Un ejemplo de esta sabiduría cósmica, anterior a escuelas de conocimiento y estética, lo constituye el poema “Es natural”, en la que la manifestación de un fenómeno de la naturaleza es fácilmente extrapolable a lo social, lectura que es sugerida desde un estilo llano que no busca un lirismo de gran envergadura sino solo ser contentivo de un mensaje de sencilla sapiencia:

“Es natural
que la alta y bella
palma
excite
al rayo.

En la yerba rastrera
no cae.
Humilde amoroso
a la sombra estoy
de la solitaria palma real,
imán
del
RAYO.”

En el poema “Fiel” muestra la endeblez del hombre y en sentido general de todo lo que se ha tenido por magno en la infinitud del universo, lo cual aparece como una implícita reminiscencia. Sin embargo, contiene un mensaje ético en el sentido de que el hombre no debe detener su obrar por minúsculo que sea el resultado. El poema tiene cierta afinidad en cuanto a tópico con “El pequeño príncipe”, de Antoine de Saint – Exupériy:

“Sueña, sueña,
obra y
después, cae,
fiel.
No olvides
que eres un piojito
en un planeta – piojo
en un sistema solar – piojo
en una galaxia – piojo
(que estallará una vez,
y así tus huesos contribuirán
a la hoguera colosal – piojo
de la galaxia – piojo entera).

¿Entonces?
Sueña y obra.
No cejes.
La catástrofe no importa.
Siembra una flor bajo el rayo.”

En todo el poemario abundan las referencias al ámbito de lo diminuto animal, en el afán de Feijóo de mostrar con lírica sencillez lo absurdo de las jerarquías y postular una igualdad que va más allá de lo social, de raíz cósmica.

Esta simbología de lo diminuto y lo preterido florece en su poética de auténtica manera. No duda tampoco en entonar un canto de agradecimiento a “Aquel que corta la caña”, quien en el entramado del equilibrio social le permite al poeta dedicarse a sus versos. La enfermedad y lo grotesco encuentran también asiento en estas páginas, en una poética de brazos abiertos para la toda la carne y el espíritu del mundo.