4.1.1.25 La “Revista de Avance”, 1927 – 1930

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La Revista de Avance contribuyó a la divulgación de la literatura de vanguardia y tuvo determinados vínculos con el Grupo Minorista; pero su propósito fue más abarcador; en tanto quiso y logró traer al conocimiento de sus lectores, para el enriquecimiento de la literatura y la cultura cubana, las nuevas corrientes estéticas y de pensamiento, autores y obras que estaban calando con fuerza en el continente europeo.

En este sentido no solo se limitó al ámbito literario, sino que tanto el arte pictórico como la música encontraron espacio en sus páginas, no solo aportes extranjeros sino figuras nacionales que todavía no habían sido justamente calibradas, como Alejandro García Caturla y Amadeo Roldán.

La Revista fue fundada por “Los Cinco” –como se les conoció en los ámbitos culturales de entonces- Alejo Carpentier, Martí Casanovas, Francisco Ichaso, Jorge Mañach y Juan Marinello. Carpentier solo laboró en los dos primeros números pero al parecer logró imprimirle su vocación de diletante, que compartiría su sucesor, José Zacarías Tallet.

En el primer número, del 15 de marzo de 1927, el grupo de editores establece un símil entre la revista y un bajel, del cual se autocalifican como tripulación y expresan: “Por ahora sólo nos tienta la diáfana pureza que se goza más afuera, lejos de la playa sucia, mil veces hollada, donde se secan, ante la mirada irónica del mar, los barcos inservibles o que ya hicieron su jornada”

La revista contó además con numerosos colaboradores del ámbito internacional, entre los que cuales cabe destacar a Paul Valery y Bertrand Russel, algunos norteamericanos y los españoles Fernando de los Ríos, Gregorio Marañón, Eugenio D”Ors, Luis Araquistáin y Miguel de Unamuno, incluso la idea tuvo también como punto de partida la “Revista de Occidente”, fundada por José Ortega y Gasset, con pretensiones afines hacia el resto de Europa.

En este sentido, uno de sus principales aportes fue su contribución a lo que Marcelo Pogolotti llama “reconciliación intelectual”, entre España y Cuba, a saldar las fisuras que la larga fase colonial había abierto. Sobre todo en una coyuntura en que el “way of life” norteamericano estaba irrumpiendo también en la literatura y se necesitaba volver de algún modo a las fuentes nutricias del idioma, a la tradición y actualidad de las letras hispanas, país además que estaba en ese momento inmerso en una coyuntura política similarmente opresiva.

Su último número se publicaría en septiembre de 1930, tras el asesinato de Rafael Trejo y la feroz represión desatada por Machado contra estudiantes e intelectuales, por lo cual se encontraba preso Juan Marinello. La revista anuncia su cierre ante la inminente suspensión de las garantías constitucionales y la instauración de la censura de prensa, con una enérgica condena a los acontecimientos.