4.1.2.1 La Revista Orígenes (1944 – 1956)

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4.1.2.1

“Orígenes fue de las pocas cosas reales en un mundo de fantasmagorías”

Eliseo Diego

La revista Orígenes salió a la luz por primera vez en la primavera de 1944, ya en este definirían sus editores el sentido de existir de la publicación, de una matriz estética compatible con todos los credos que se manifestaban en la panorámica cultural de aquel entonces; pero que a la vez superaba las formulaciones anteriores del hecho literario en el contexto de la nación:

“No le interesa a ORÍGENES formular un programa, sino ir lanzando las flechas de su propia estela. Como no cambiamos con las estaciones, no tenemos que justificar en extensos alegatos una piel de camaleón. No nos interesan superficiales mutaciones, sino ir a la toma de posesión del ser. Queremos situarnos cerca de aquellas fuerzas de creación, de todo fuerte nacimiento, donde hay que ir a buscar la pureza o impureza, la cualidad o descalificación de todo arte.”

El universo origenista tendría sin embargo como antecedente numerosas publicaciones, a través de las cuales fue cuajando un espíritu colectivo que alcanzaría suficiente madurez en la citada fecha de 1944. Entre estas cabe citar “Verbum”, cuyo primer número había salido a la palestra pública en 1937; “Espuela de plata”, 1939 – 1941, “Clavileño”, 1941 – 1943 y “Nadie parecía”, 1942 – 194; además de la revista “Luz”, fruto de los años escolares de Eliseo Diego y Cintio Vitier.

Orígenes tenía una periodicidad trimestral y sus cuatro apariciones anuales se correspondían expresamente con las estaciones del año, como director se mantuvo José Lezama Lima y codirector, José Rodríguez Feo. A causa de un desacuerdo entre ambos, en 1956 se efectuó una bifurcación y en el mismo año se disolvió, dejando sin embargo huellas imperecederas en el entramado espiritual de la nación.

La concepción de la revista aunaba vida –nación- y literatura, tanto en la búsqueda histórica trascendente como en la ruptura de la banalización que amenazaba el panorama cultural republicano. Aunque de desigual calidad estética, las obras de los principales poetas que recoge en sus páginas muestran esta raigal cubanía y la asunción de la cultura como plenitud de la existencia, finalidad para una época que carecía de ella a causa de la frustración política y social.

Además de los miembros de Orígenes, se publicaron obras de otros muchos prestigiosos escritores cubanos, entre los que cabe citar a Alejo Carpentier, Samuel Feijóo, Roberto Fernández Retamar, Fayad Jamís, Pablo Armando Fernández, Eugenio Florit, Emilio Ballagas, Rolando Escardó, Dulce María Loynaz y otros nombres.

Del ámbito internacional sobresalen textos de Octavio Paz, Juan Ramón Jiménez, María Zambrano, T.S. Elliot, Jorge Guillén, Paul Valéry, Luis Cernuda, Rainer María Rilke, Aimé Cesaire y Vicente Aleixander, entro otros.

La publicación de Orígenes, además del loable rescate de la rica tradición cultural sobre la cual se erige la nación, se ha integrado al fluir de la cultura insular como una de sus cúspides, referente de la etapa republicana y de todo el siglo XX cubano, como suscitación de una atmósfera que ha perdurado después del triunfo de la Revolución y de la cual son deudoras muchas de las publicaciones actuales.

De acuerdo con Iván González: “La revista Orígenes, unida al yo íntimo de la nación, fue reintegrando el universo fragmentado, enriqueciendo el entorno cultural, madurando sus gestaciones para futuras cosechas. De ruinas seglares salió convertida a la luz, y el letargo que la apatía quiso imponerle trocase anónimo porque la palabra no tiene silencio. ¿Y qué es Orígenes sino una gran promesa, crisol de naciente cubanidad desconocida?”