4.1.2.2.4 “La Fijeza”, obra poética publicada por José Lezama Lima (1910 – 1976) en 1949

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“La Fijeza” pertenece al ciclo origenista de la poética lezamiana, en tanto coincidió con el lapso de vida de la revista y fue publicada bajo su sello; en este poemario no existe una ruptura sino que su pensamiento poético va desenvolviendo cada vez más la sustancia de sus interrogantes, sobre todo en lo que respecta a la poesía como abstracción y la manera en que ella toma cuerpo en el poema.

Entre los textos que tienen más acentuada calidad metapoética se cuentan “Rapsodia para el mulo”, “Resistencia” y “Danza de la jerigonza”, sorprendente este ultimo e incluso desde su propio título puede entreverse el advenimiento de otro lenguaje para la expresión poética, mixtifori de los elementos de la realidad con atribuidos planos de significación solo lezamianos.

Aunque el lenguaje tiene un peso importante en el poemario, la exuberancia de la realidad parece en ocasiones desgarrar la propia ficción de las imágenes, una cualidad casi cinematográfica en tanto Lezama, más que narrar o describir, muestra un cosmos que no necesariamente se corresponde con el cúmulo de referentes de la realidad; en “Rapsodia para el mulo”, esto se hace visible, junto a un peculiar énfasis en el sinsentido de la vida y la muerte.

Un poema extenso y de sostenido aliento lírico es el titulado “Pensamientos en la Habana”, en el cual confluyen algunos de los elementos que había ido rescatando de la tradición para conformar más que un concepto, una vivencia de lo nacional. Aquí se aprecian de algún modo las huellas de la colonización y desde el primer momento escritural se aprecia el leitmotiv de lo telúrico:

“Porque habito un susurro como un velamen,
una tierra donde el hielo es una reminiscencia,
el fuego no puede izar un pájaro
y quemarlo en una conversación de estilo calmo.
Aunque ese estilo no me dicte un sollozo
y un brinco tenue me deje vivir malhumorado,
no he de reconocer la inútil marcha
de una máscara flotando donde yo no pueda,
donde yo no pueda transportar el picapedrero o el picaporte
a los museos donde se empapelan los asesinatos
mientras los visitadores señalan la ardilla
que con el rabo se ajusta las medias.
Si un estilo anterior sacude el árbol,
decide el sollozo de dos cabellos y exclama:
my soul is not in an ashtray.”

Con este poemario Lezama consolida su poética de lo trascendente, que implica una peculiar mirada con respecto a la realidad, donde el lirismo esencial está ligado a esta pero al mismo tiempo transita hacia otro universo, donde cuajan imágenes de difícil intelección porque el lenguaje alude a significados distintos, donde lo traslaticio del sentido recorre más distancia de la usual, podría decirse que un pensamiento en puras imágenes, que conforman edificios verbales suficientes.