4.1.2.3.9 “La carne de René”, 1952, de Virgilio Piñera (1912 – 1979)

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4.1.2.3.9

“La carne de René” abunda en el desasimiento espiritual del hombre y la prevalencia de lo carnal como única realidad. El sexo es aquí vislumbrado como una ausencia que linda con lo imposible, sobre todo para el personaje femenino de Dalia de Pérez, síntesis también de una visión piñeriana a propósito del cosmos femenino y lo puramente físico.

Antón Arrufat considera que como “artista reactivo”, los atributos físicos de René reflejan la antítesis del cuerpo de Piñera.

Además de estas impresiones, la novela constituye una indagación en torno y dentro de los mecanismos que producen la enajenación, la cual persigue al personaje que se mantiene hasta cierto punto incólume a pesar de su endeblez, sobre todo a través de la crueldad que amenaza su integridad física, única realidad y reservorio de todos los placeres y los dolores humanos.

La vida de René se torna un perenne escapar de la Escuela del Dolor, la flagelación y todo un sentido religioso enajenado de lo carnal, en cierto modo afín a la moral burguesa pero que tiene también su historia en la sociedad humana anterior al capitalismo; sin embargo, su final transmutación e incluso el liderazgo de la sociedad secreta reflejan la muerte de la utopía de liberación, la trágica imposibilidad de escapar de las circunstancias.

El texto sin embargo se abre a una multiplicidad de lecturas, en cierto modo el sufrimiento es el modo en que el hombre toma conciencia del mundo y de ello es de lo que se trata también de convencer a René. La insensibilidad entonces es muestra de la deshumanización, la pérdida de la brújula axiológica, en un marasmo ético que es solo remedo y exterioridad.

Sobresale en el texto la citada imposibilidad de escapar de las circunstancias enajenantes, aunque sobre ello Piñera elabora también un laberinto lúdico en que se entretejen elementos del absurdo pero también de reales conductas humanas. Su visión es ambigua en tanto alienta la rebeldía y al mismo tiempo anuncia su esterilidad, signada sobre todo por la ironía.