4.1.2.4.3 El poemario “Gradual de laudes”, publicado por Angel Gaztelu (1914 – 2003) en 1955

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“Gradual de laudes”, publicado en 1955 por Ángel Gatzelu, contó con un extenso y encomiástico prólogo de José Lezama Lima, con el título “El padre Gaztelu en la poesía”, en la cual traza con su habituado y al mismo tiempo singular despliegue de imágenes la labor fecunda del autor en el campo poético y en torno a “Orígenes”. El cultivo del soneto, entre otras formas clásicas, alcanzó cierto esplendor con Gaztelu, apreciado por Lezama:

“Con el padre Gaztelu el soneto se hizo cantábile, pasó de una voz frotada con mieles y como a regañadientes, a la segunda naturaleza del canto. El soneto alcanzó un rumor, se hizo fuente. La sustancia que lo removía traía una raíz playera, aseguraba la fijeza de su manto con la constante remoción de su flujo y de sus golpes de mar”.

El poemario consta de siete secciones, agrupadas de acuerdo al tipo de composición poética pero en torno a temáticas relativamente definidas: “Décimas”, “Canciones”, “Romances”, “Sonetos”, “Versos libres”, “Poemas sacros” y “Versiones latinas”

Las “Décimas” contienen alabanzas a las criaturas de la naturaleza, de la flora y la fauna –también el caracol, por cuya esencia marina y musical se deja cautivar el poeta- que aluden implícitamente al creador de la belleza. Como colofón de esta sección aparece una “Glosa”, así titulada, tipo de composición poética en la cual los versos finales de cada estrofa o poema se anticipan formando parte de un poema inicial, en este caso en torno también a la naturaleza, “jardín de palomas”.

Las “Canciones” se inician con un homenaje al fundador del teatro portugués, Gil Vicente. El resto de las “Canciones” y también los “Romances”, con ricos matices poéticos, constituyen moldes en que el autor intenta plasmar su óptica participativa de la naturaleza, fruitiva pero también dolorida, como es el caso de su “Elegía”, a la paloma víctima de lo cinegético.

Muchos de los “Sonetos” habían sido publicados ya por el autor en las ediciones de Orígenes, son exponentes de una comunión con la realidad sensible circunstante, que atraviesan como una ralentizada flecha para llegar siempre a lo más alto. Entre ellos se encuentran tres piezas dedicadas a y con los títulos de “Garcilaso de la Vega”, “Fray Luis de León” y “San Juan de la Cruz” y un soneto de aliento clásico y relevante cincelado, titulado “Signo”:

“Romper esta tiniebla que me vela
ese fulgor que enflora mi cuidado.
Soltar la nieve que la vena hiela
del agua que golpea mi costado.

Abrir del surco la obstinada tela
al sueño de la espiga coronado.
Desplegar a tu estrella la alta vela
a su dulce designio abandonado.

Y abrazarme a la llama, que reclama
triunfo que inapelablemente hechiza.
Figuras son que en la nocturna trama

oponen su pasión a la ceniza,
y lenguas de laurel y verde rama
contra el polvo que en sierpe se desliza.”

Por su parte, en “Versos libres” Gaztelu incluye muchos de los poemas anteriormente publicados en “Orígenes” y los “Poemas sacros”, evidentemente tienen como leitmotiv el culto religioso, algunos de los cuales ya habían sido incluidos en la revista. “Versiones latinas”, contiene los textos “Carmen de pascua” y “Muy pía oración”, transposiciones de tópicos de la tradición clásica.

Este poemario constituye obra cumbre al tiempo que síntesis de la labor creativa del bardo, de acuerdo con Lezama “Sus primeras flechas de modernidad alcanzan la altura de lo que los filólogos contemporáneos llaman la parataxis: igual nivelación de las palabras en su ordenamiento. En su sentencia poética ninguna palabra se revela en la isla de su rescate. (…) El fervor por la edificación, la entrega a sus oficios, hacen que la poesía del Padre Gaztelu, esté venturosamente más allá del poema, pues un sacerdote católico, vive por la carnalidad de sus símbolos la poesía en su dimensión más costumbrosa y trágica.”