4.1.2.6 La poética de Gastón Baquero (1918 – 1997)

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Gastón Baquero fue un poeta cuya percepción se abocó también a desentrañar los resortes de la poesía como acto de creación; aunque no a la misma sistémica profundidad que lo hiciera verbigracia José Lezama Lima. Su poética denota un acercamiento ingenuo a la realidad circundante, desde el socrático principio de “solo sé que nada sé”, pero no de sola índole filosófica sino en un sentido vivencial y de visos religiosos al establecer un implícito contraste con la omnisciencia del creador.

Muchos de sus postulados poéticos, aunque no fue un poeta intelectivo ni excesivamente vigilante de la armonía o la estética, fueron definidos en su ensayo titulado “Los enemigos del poeta”, que publicara en “El poeta”, en 1942. En este texto se aprecia ese sentido lezamiano de imposibilidad de acceder a la esencia del fenómeno de la poesía, develar su última sustancia, concomitante también con la hesitación punzante de Dulce María Loynaz: “Poesía / Hembra divina y salvaje / ¿Cuándo podré marcarte las ancas con mi yerro?”

En el citado ensayo Baquero afirma: “Empero, la poesía es, casi lo hemos olvidado, la creación que se hace por y a través del lenguaje y el sentimiento, contra el lenguaje y el sentimiento, en tanto estas nociones sean dos puntos muertos, inmóviles ya, ante la sustancia universal. ¿Qué escape tiene, qué sendero le aguarda, cogida entre su instrumento impuro, empeñado ya en significación y reflejo, y su deseo de ser?. La poesía perece a cada instante. Sólo como debilísima huella pasa entre los intersticios que abre, a duras penas, entre la muralla del lenguaje y del sentimiento. Para ser, tiene que lograr desnudar enteramente a cada palabra y a cada sentimiento de todo su denso ropaje. Realizar esta labor con elementos inscritos desde ya en el campo enemigo, es punto menos que un alto imposible, un absurdo glorioso”

En el centro de su cosmovisión se encuentra un sentido religioso de perpetua búsqueda de lo divino, más allá de la realidad inmediata, dentro de la cual intenta re – ligarse con esta, como un todo sin fisuras. La muerte constituye por cierto el tema mas recurrente de su obra, no como final sino umbral para acceder a lo verdadero, que no considera que tenga asiento en el conocimiento humano sino en dios.

A pesar de esta visión de la muerte, ella no configura el anhelo del poeta, deslumbrado por la posibilidad de la vida y en cierto modo por lo que podría denominarse “capacidad de intensidad”. En este sentido, vida y muerte constituyen dos caras de una misma moneda, pero afirma en “Preludio para una máscara”: “Yo no quiero morirme ni mañana ni nunca. / Sólo quiero volverme el fruto de una estrella.”

Gastón Baquero, quien se radico en Madrid después del triunfo de la Revolución, tardó años en publicar sus obras completas, no recogidas en su totalidad en “Magias e invenciones”, de 1984. Su quehacer lírico comprende “Poemas”, de 1942; “Saúl ante la espada”, 1942; “Poemas escritos en España”, 1960; “Memorial de un testigo”, 1966 y “Poemas invisibles”, de 1991. También publico algunos estudios literarios, entre los cuales sobresalen: “Ensayos”, de 1948; “Escritores hispanoamericanos de hoy”, 1961 y “Darío, Cernuda y otros temas poéticos”, de 1969.