4.1.2 El Grupo Orígenes (1944 – 1956)

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4.1.2

“El que vuelve a los orígenes encontrará siempre orígenes nuevos”

Friedrich Nietzsche

El grupo Orígenes estuvo conformado por varios poetas e intelectuales cubanos que fueron estrechando lazos de amistad y compartiendo raigales puntos de vista sobre la cultura en sentido general, desde una simbiosis absoluta con la vida misma, sin falsas dicotomías; y una perenne búsqueda de las raíces fundacionales de lo cubano, más allá de la adversa coyuntura republicana.

La postura de Orígenes no fue de desasimiento de la realidad nacional en el sentido de dar la espalda a las circunstancias históricas concretas, sino que la articulación del universo cultural que postulaban permitía trascenderlas y contribuir en última instancia con sus hallazgos al desarrollo de la sociedad, desde la concienciación de lo auténticamente nacional, los grandes aportes de Martí y otros padres fundadores del genuino patriotismo, ya en el campo cultural o de las luchas liberadoras, como parte de un todo indivisible.

En la poética conjunta de Orígenes –en que la singularidad de los creadores no entraba en contradicción con la necesidad de aprehender poéticamente un tradicional telurismo que les era común- se aprecia esta vuelta a los simientes de la nación pero también la necesidad de arriesgar una mirada nueva, entretejida con el pasado y desde el cual actualizaban lo más valioso de las sedimentaciones y las búsquedas culturales y vitales.

Como meollo más vivo del grupo Orígenes fungieron un grupo de poetas cuyas mejores piezas recogería Cintio Vitier en su antología “Diez poetas cubanos”, de 1948. Ellos son José Lezama Lima, Angel Gaztelu, Virgilio Piñera, Justo Rodríguez Santos, Gastón Baquero, Eliseo Diego, Cintio Vitier, Octavio Smith, Fina García Marruz y Lorenzo García Vega. Algunos estudiosos del tema incluyen también a Cleva Solís dentro de este grupo esencial.

Pero la propuesta de Orígenes no fue exclusivamente poética –ni siquiera literaria- y en sentido general el grupo se nutrió y contribuyó a difundir otros aportes artísticos e intelectuales, por lo que en su órbita se movieron pintores como Mariano Rodríguez y René Portocarrero, los músicos José Ardévol y Julián Orbón y otros intelectuales que aportaron algo a la filosofía origenista o contribuyeron a la orientación y difusión de la revista, como Agustín Pi, José Rodríguez Feo –fue codirector junto a Lezama por varios años- y la filósofa española María Zambrano, en cierta medida mentora espiritual del grupo.

El grupo Orígenes se propuso como esencial cometido la reivindicación de la cultura en su sentido de arte y de vida, frente a la banalización y la pérdida de los auténticos valores como consecuencia de la situación política y social e incluso la penetración norteamericana, también en el ámbito de la cultura.

Al respecto, Cintio Vitier afirmaría: “… somos víctimas de la más sutilmente corruptora influencia que haya sufrido jamás el hemisferio occidental, y digo esto no porque le atribuya una malignidad específica, sino porque lo propio del ingenuo “american way of life” es desustanciar desde la raíz los valores de todo lo que toca” En este sentido Orígenes se propuso rescatar la sustancia insular, que trazumaba desde el siglo XIX; y a la vez sumergirla y emergerla única desde el gran tesauro ecuménico.

De acuerdo con Ivette Fuentes “Orígenes pudo rebasar y trascender su época y sus propuestas inmediatas, para insertarse por propio derecho en la historia de la cultura cubana, porque su quehacer y su existir y, más aún, su surgimiento, no fueron basados en criterios preconcebidos o concertados en pro de una acción factual, sino que se sostuvo en el muy simple y básico sustento de amistad, lazos de empatía espiritual que propiciaron la organicidad y honestidad de su proyección en la vida nacional, verdadera ilación que sella de por vida el actuar y pensar del hombre.”