4.1.3.1 La obra poética de Rolando Escardó (1925 – 1960)

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4.1.3.1

La breve vida de Rolando Escardó no impidió que fuera conocido en los ámbitos culturales de su tiempo, aunque tampoco publicó ningún libro en vida sino conjuntos poemáticos en distintas revistas de la etapa republicana y también en el primer año revolucionario.

Nacido en Camaguey, se incorporó a la lucha clandestina siendo bastante joven, por lo cual sufrió prisión y fue conminado a exiliarse en México en 1958, al regresar a Cuba tras 1959 fue nombrado teniente del Ejército Rebelde; en 1960 sufrió un accidente automovilístico que le provocó la muerte mientras se encontraba en los preparativos del Primer Encuentro Nacional de Poetas, que tenía además propósitos revolucionarios.

La poética de Escardó estuvo muy emparentada con el denominado neorromanticismo, en el que lo elegíaco constituía un asidero ineludible, así como cierto existencialismo que fue plasmándose cada vez más en un tono conversacional, cuando este aun no estaba definitivamente instaurado en la lírica cubana. Sin embargo, el triunfo de la Revolución significó también una fuerte conmoción en su cosmovisión y su estética, ahora ya de claro compromiso con el devenir revolucionario de la sociedad cubana.

El quehacer literario de Rolando Escardó no fue únicamente de naturaleza creativa sino que desde joven se dedicó a aglutinar el movimiento poético de su generación, en torno al grupo “Los Nuevos”, que fundó en su provincia natal, así como el Grupo Yarabey, ya en el último año republicano. En 1953 había dado a conocer una selección de versos de José Martí.

Sus primeros versos de la etapa revolucionaria vieron la luz en “Ciclón” y “Lunes de Revolución”; pero no vivió lo suficiente para ver publicada su obra en formato de libro, lo cual ocurriría en 1961, cuando Virgilio Piñera diera a conocer el “Libro de Rolando” y en el mismo año Samuel Feijóo se diera a la tarea de agrupar varias piezas bajo el título de “Las Ráfagas”; asimismo, había aparecido en “Islas”, de Santa Clara, su breve poemario “El jardín de las piedras”, con lo cual se concretó un significativo homenaje póstumo.

La figura de Rolando Escardó y su temprana muerte impactaron con fuerza el ámbito cultural de la naciente Revolución, muchos poetas y escritores, además de los ya citados, le han rendido homenaje a lo largo del tiempo, en el que su voz ha crecido para nuestros días, entre estos se cuentan Félix Pita Rodríguez, quien prologó una “Antología mínima” de poemas del bardo en 1975; Luis Suardíaz, con su texto “Orbita de Rolando Escardó” y “Obra poética”, que estuvo a cargo de Enrique Saínz. Más recientemente se publicó el texto “Islas y otros poemas”, compilado por el poeta e investigador Juan Nicolás Padrón.

Con motivo de su muerte, la poetisa y también integrante de su generación, Carilda Oliver Labra, concibió el entrañable poema “Ultima conversación con Rolando Escardó”, el cual se reproduce como colofón:

“Alegre huésped del espanto,
convidado del hambre,
fabuloso,
ya puedo hablar contigo.

Es aquella hora
en que tu voz de solitario restableció mi casa;
aquella hora de ti
-tramposo paseando en la violeta,
desorejado ilustre de la Plaza del Vapor-;
aquella hora de ver tus huesos juntos.

¡Qué hora para siempre!

Hora de despedirnos sin saberlo,
de ver últimamente
tus ojos de pantano estrellado,
tus ojos de caramba y quiero
que la miseria usaba como dos trapos verdes;
tus ojos que luego cerré
para que no se llenaran de muerte.

No lloro,
no capitulo,
no maldigo;
en honor tuyo sean los murciélagos
y las brumas que amabas.

Pienso que tu sangre reverbera en las cooperativas,
que eres esa vuelta en redondo de las ceibas,
esa frente de pobre salvándose
y que tu jeep sigue dando tumbos por la Revolución.”