4.4.2.12 La música y el baile como tema de la obra ensayística de Fernando Ortiz (1881 – 1969)

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La faceta de estudios musicales en la obra de Fernando Ortiz resulta particularmente interesante dada la fascinación que ejerció sobre él la sonoridad africana y la voluntad de desentrañar sus componentes e instrumentos, a veces desde evocaciones casi líricas. Concurrió en esta temática junto a la poética de Nicolás Guillén y otros bardos del negrismo, Alejo Carpentier y otros bebieron del entramado de conocimientos que tejió al respecto.

Puede decirse que su estudio sobre “Pregones populares”, entre 1925 y 1928 adelantó algo de lo que serían sus inquietudes sobre la música, desde el punto de vista de la letra.

Entre otros textos que concibió en este sentido, valga citar “El baile negro”, 1928, “De la música afrocubana”, 1934 y “De la rumba y el bongó”, de 1936. Nótese que utiliza el término “baile” y no “danza”, pues no era su intención abordar las delicuescencias de la alta técnica danzaria y sí las espontáneas y a veces más elaboradas manifestaciones que tenían lugar en el seno de las comunidades solariegas negras.

Inserto también en esta etapa pero de superior trascendencia es la pieza ensayística “La “clave” xilofónica de la música cubana; ensayo etnográfico”, 1935, en el que aborda la temática con una sonda científica que prácticamente revela todas las aristas del fenómeno, en un lenguaje que constituye exponente del más alto vuelo literario de su prosa:

“El sonido de la clave dará a las grandes orquestaciones futuras acentos de magia primeval. Como la clave, así debe sonar la varita maravillosa de las hadas cuando hiere una y otra vez la realidad dura y hace brotar de ella la poesía para los espíritus limpios de los niños y de las vírgenes. (…) En este instante sonoro de la clave está la más profunda y emotiva expresión del alma de Cuba”

De finales de la década del 40 datan sus ensayos “Preludios étnicos de la música cubana” y “La africanía de la música folklórica”. En la década del 50 concibe sus más importantes estudios en torno al tema de la herencia africana en nuestra música: “La africanía de la música folklórica de Cuba”, 1950, “Los bailes y el teatro de los negros en el folklore de Cuba”, 1951 y “Los instrumentos de la música afrocubana”, 1952, este último integrado por 5 tomos. En este sentido, la temática musical ocupó un lugar relevante en la última etapa de su producción científica.