5.2 Panorama Histórico del Teatro en el Siglo XVIII

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5.2 Panorama histórico del teatro en el Siglo XVIII

El Siglo XVIII, fue llamado el Siglo de las Luces, debido al gran desarrollo alcanzado por el pensamiento humano en todas las ramas del saber durante ese período.

Durante la primera mitad del siglo, se destacó dentro del teatro español la figura de Benito Jerónimo Feijoo, relevante escritor.

El teatro francés de este lustro XVIII, exhibía tres géneros fundamentales, la tragedia, la comedia y el drama burgués llamado también drama serio o comedia lacrimosa, género que brotó durante esta etapa. Uno de los más brillantes pensadores de la centuria fue Denis Diderot, quien fue el creador del drama burgués.

Se construyeron grandes recintos teatrales con varios pisos de palcos y galerías, además contaban con decorados sucesivos que se cambiaban en cada acto. Se efectuaron transformaciones como el cambio de la distribución de los actores en la escena debido al concepto de la simetría; y se sustituyó la lámpara de velas por la de aceite.

Por estas fechas Guilbert de Pixérécourt creó y perfeccionó el melodrama, género teatral que ha trascendido con el devenir del tiempo. Este presentaba una trama en la que abundaban las casualidades, y un contraste de valores, donde los positivos eran los que triunfaban. Cada personaje de la obra tenía un tema musical, donde sobresalía un instrumento. Mediante el mismo se identificaban a los personajes.

El melodrama era escrito en prosa; abordaba temas, situaciones y personajes contemporáneos, desde un punto de vista social. Este género se extendió por Europa hasta las tres primeras décadas del siglo XIX, debido al gran éxito que alcanzó.

En este Siglo XVIII, también emergieron otros géneros teatrales, tales como la ópera cómica y el vodevil. Este último poseía tipos fijos (la esposa, el marido engañado, el amante y el criado); y no fue hasta un siglo después que conquistó su esplendor.

En el viejo continente, se destacaron varios actores, entre ellos se encuentra Francis Joseph Talma, uno de los grandes actores franceses del lustro, ya que llevó a cabo reformas significativas, entre ellas el campo del vestuario. Resaltó también el inglés, David Garrick, quien concibió un vestuario para los miembros de su compañía; y realizó versiones propias de obras de Shakespeare.

El teatro alemán estuvo representado por los dramaturgos Friedrich Schiller, cuyas obras Los bandidos y Guillermo Tell, son consideradas clásicos de la literatura universal; y Johann Wolfgang Goethe, quien inició las lecturas de mesa, o sea, el estudio del texto y de los personajes, antes de los ensayos en el escenario.

Es en eta etapa donde se comienza a observar lo importante que resulta la labor del director de escena en las representaciones.

En Italia, la comedia dell´arte fue modificada por Carlo Goldoni. En un comienzo Goldoni escribía libretos sólo con situaciones delineadas para explotar la capacidad de improvisación del actor. Finalmente produjo comedias con el diálogo elaborado, empleando en ellas un lenguaje literario y reflejando la realidad de la época. Entre sus comedias podemos citar El abanico y El alboroto.

El más alto exponente de la tragedia en Italia fue el conde Vittorio Alfieri. En sus piezas, las cuales eran representadas en diversos lugares, abordaba la lucha contra la injusticia y la unidad nacional. Algunas de ellas son las tituladas Bruto, Saúl y Antígona.

En Inglaterra abundaron las compañías de titiriteros y en Francia los teatros de títeres fijos. En las postrimerías del siglo XVIII, surgieron los títeres de sombra.

El teatro del Siglo XVIII, en general se caracterizó por ser un teatro de actores, debido a que se escribían obras ajustadas a su estilo de los intérpretes.