5.9 Festividades teatrales religiosas y profanas del Siglo XVIII

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Entre las festividades teatrales religiosas y profanas del Siglo XVIII que se efectuaron en Cuba encontramos la de Altar de Cruz de Mayo, la cual había surgido desde la centuria anterior. Esta se comenzó a celebrar en la localidad de Sagua de Tánamo, en las postrimerías del Siglo XVIII.

El Altar de Cruz tenía lugar tanto en la zona urbana como en la rural, manteniendo la misma fecha de inicio, el tres de mayo; y se alargaba durante nueve noches que podían ser consecutivas o alternas. El último día del altar, el día 31de mayo, es denominado Monte Calvario. En esa jornada, la cruz era ubicada en un bosque artificial, el cual era realizado con plantas.

El altar era construido con nueve escalones; el mismo poseía una cruz de madera como objeto simbólico vital, colocada en el último escalón. También se ponían en él flores, frutas, botellas decoradas, algunas imágenes de santos y la bandera cubana. Para la realización de un altar, eran necesarios un padrino y una madrina.

Se desplegaba en los pórticos de las casas, calles y en el interior de las viviendas en algunas ocasiones. Durante las celebraciones de Altar de Cruz, se entonaban entre otros, cantos alegóricos a la cruz, a las flores.

La fiesta comenzaba con rezos a cargo de la madrina y cantos a la cruz; y culminaba cuando se bajaba la cruz y se la daban a besar a los presentes. Durante la noche, se efectuaban controversias entre los coritos que se formaban y estaban integrados por los participantes. Se entablaba así una competencia, en la cual el premio era la bandera del altar. En algunos altares se realizaban bailes al final y en otros, era efectuado el último día, después de las doce de la noche.