7.2.2 La danza criolla.

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La Danza; como sucesora de la Contradanza; mantiene las mismas características musicales, o sea, tenía una forma binaria (AB) contrastante; podían ser en 2/4 y en 6/8. Era interpretada por la orquesta típica. Su estructura era de dos partes de 8 compases cada una; los cuales se repetían y se convertían en 16 compases. Hubo paulatinamente una sustitución de los 8 compases repetidos de las dos secciones, por la creación de dos secciones de 16 compases cada una, entonces su estructura pasa a ser de 32 compases. Así la Danza se apropió de esta figura para hacerla únicamente suya hacia el año 1870. La Danza cubana tenía un tempo lento y melancólico.

La Danza; al igual que la Contradanza; también se nutrió toda la música de los sectores más populares como pregones y sainetes, los que establecieron el comienzo para la melodía de muchas de ellas. También tomó temas y motivos melódicos de diferentes géneros de la música de concierto como arias y oberturas de óperas, entre otros. Esta práctica fue muy difundida en nuestro país. Caracterizó las creaciones musicales del siglo XIX, ya que también trascendió al Danzón de finales del siglo.

En la Danza, al contrario de la Contradanza, hay una alteración de su forma o esquema formal tradicional, al volver el cedazo de la segunda vuelta se escuchaba un nuevo material improvisante. Se resaltaba entonces el elemento contrastante entre los materiales temáticos de la obra, con un gran protagonismo de componentes de carácter rítmico e improvisatorio. Este protagonismo generalmente estaba a cargo de las pailas o timbales cubanos.

Algunas de las danzas más conocidas son: ¨ El Sungambelo ¨ y ¨ El Ñáñigo ¨. Existe una primera expresión nacional en contradanzas y danzas, representada esencialmente por la obra de Manuel Saumell.