7. La música cubana en el Siglo XIX (1800-1868).

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7 La Matilde. Contradanza de Manuel Saumell.

Al arribo del Siglo XIX cubano, se inicia la popularización de la verdadera cultura musical en el país, influenciada de maestros venidos de Europa, y de otros, nativos de Cuba, así como por la creciente visita de compañías artísticas procedentes de diversos países europeos. La música religiosa, que hasta el momento había estado limitada al recinto de las iglesias, o la profana, que no había ascendido al nivel de la canción y el baile populares, resonó victoriosamente en academias, salones y teatros. Permitió a la sociedad cubana, deleitarse con las producciones clásicas y románticas, que brotaron y florecieron en Europa, durante la primera mitad del Siglo XIX.

La integración de la cultura musical cubana de esta época, es el resultado de la síntesis de numerosos elementos culturales que fueron aportados por miles de inmigrantes que participaron en el poblacionamiento de Cuba durante el período colonial. En este proceso se establece una dinámica de interinfluencias entre la música folclórico-popular y la música profesional, el músico jugó un papel protagónico al trasladar elementos de una a otra esfera. De esta forma contribuyó a la integración de la música cubana en todo el siglo XIX: su formación y síntesis.

El Siglo XIX proliferó en la creación y en la interpretación de la música folclórico popular y la música profesional de concierto. En este proceso, los salones de baile jugaron un papel primordial, pues fueron los principales escenarios de interrelación entre una y otra esfera de la música. Estos espacios ostentaban un entorno sociocultural muy particular que condicionó una buena parte del devenir histórico de la música cubana.

En Cuba la música instrumental, ha estado presente desde los mismos inicios de la nacionalidad cubana. No sólo a partir de obras europeas ejecutadas en el país por músicos cubanos, sino en temas que ya mostraban elementos que la identificaba como una música propiamente cubana. El mejor ejemplo de esto lo constituyen las conocidas Contradanzas y Danzas criollas, piezas instrumentales, que estuvieron materializadas durante toda la música cubana del siglo XIX que se compuso y se tocó, y la obra de Manuel Saumell que establece un testimonio indiscutible.

En el proceso de formación integral de la cultura cubana, la música juega un papel sobresaliente, en el Siglo XIX aún se encontraba en franco momento de desarrollo e identificación, ya se distinguían los primeros destellos de nacionalidad con figuras, obras y géneros que más tarde se convertirían en símbolos.