8.5.1 Laureano Fuentes Matons.

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8.5.1 Compositor cubano Laureano Fuentes Matons

Laureano Fuentes Matons, compositor, violinista y director de orquesta cubano; nació el 3 de julio de 1825, en la provincia de Santiago de Cuba. Descendiente de una familia de músicos, comenzó su preparación musical con Baldomera Fuentes Matons. Fue discípulo de pedagogos como Juan París en armonía y composición; Carlos Miyares y Tomás Segura de violín; Juan Casamitjana y del violinista italiano Camilo Sívori. Realizó estudios de filosofía y latín en el seminario San Basilio El Magno, en su ciudad natal.

Cuando Fuentes Matons, contaba con quince años de edad, se podía escuchar en la Capilla de Música de la Catedral de Santiago (Heredia e/ San Félix y Santo Tomás, Santiago de Cuba), obtuvo ocupando el atril de primer violín, lugar que se ganó por oposición.

Desde fechas tempranas se hizo evidente el gran virtuosismo que ostentaba Laureano, ya que para él no existían dificultades técnicas insuperables y era capaz de interpretar cualquier pasaje.

En el año1844, organizó una orquesta del teatro Principal en la que se desempeñó como director. Posteriormente instituyó la revista musical La Lira Cubana y la Academia Santa Cecilia.

En 1868, ganó el premio de los juegos florales efectuados en Puerto Príncipe, Camagüey, con su obra Galatea, la cual estaba dedicada a la soprano cienfueguera Ana Aguado. En este mismo año viajó a Jamaica, de donde regresó al siguiente año.

El mayo de 1875, fue estrenada su ópera La hija de Jefté, por la compañía de zarzuelas de Rosa Lloréns. Esta sufrió transformaciones, ampliándose a tres actos con el título de Seila y fue traducida al italiano. Se reestrenó 19 años después de su fallecimiento en el Teatro Nacional de la capital cubana (Calle Paseo y 39, Vedado, Plaza de la Revolución. La Habana).

En 1890, tuvo lugar el estreno de otra de sus obras, el Requiem en memoria de su esposa. Fue interpretado por la compañía de zarzuela de José Palou y dirigido por Xiqués, en el Teatro de la Reina, Santiago de Cuba.

Estuvo presente en otros acontecimientos musicales de la época como los conciertos ofrecidos en Santiago de Cuba por el pianista norteamericano Louis Moreau Gottschalk y en los de la soprano sueca Adelina Patti.

Sus obras disfrutan de una fuerte influencia europea. Con sus óperas, seguía los patrones italianos y franceses. Algunas de sus composiciones fueron estrenadas en París y en Madrid.

No sólo fue músico, sino que realizó una labor como historiador, su obra bajo el título de Las artes en Santiago de Cuba, fue publicada en el año 1893. La misma nos ofrece una imagen amplia de la música en la capital de Oriente durante el siglo XIX.

Entre sus obras litúrgicas, se encuentran misas, himnos, responsorios, salmos, antífonas, lecciones, invitatorios, secuencias, benedictus, graduales y otras piezas. Escribió además algunas oberturas orquestales, música de cámara (6 sonatas, dos tríos para violín, flauta y piano, tríos para arcos); obras para piano y para violín, como melodías, valses, canciones, mazurcas, romanzas baladas, boleros), danzas y danzones, marchas, las zarzuelas tituladas “Me lo ha dicho la partera”,”El viejo enamorado”,”Dos máscaras” y “Desgracia de un tenor”.

Laureano Fuentes Matons, era llamado por sus contemporáneos como el Paganini cubano. Fue el primer cubano que compuso una ópera, así como un poema Sinfónico “América” (1892).

Laureano Fuentes Matons, falleció el 30 de septiembre de 1898.

8.5.2 José Silvestre White.

José Silvestre White, músico y violinista cubano, junto con Ignacio Cervantes fue uno de los mayores precursores de la música cubana del siglo XIX, así como del género de Habanera.

Hijo de un comerciante de origen Francés y una criolla negra, fue un niño prodigio y desde muy temprana edad estudiaba la música y componía sus primeras obras generalmente para instrumentos de cuerdas. En 1856 gana una beca para estudiar en el conservatorio de París donde gana el primer premio en composición para música de violín.

Fue elogiado en muchos salones y salas de conciertos en ciudades como París, Madrid, Nueva York, tocó con su Stradivarius para la familia imperial francesa en el palacio de las tullerías y para la reina Isabel II quien lo condecoró con la orden de Carlos III.

Fue nombrado director del conservatorio imperial de Rio de Janeiro cargo que desempeñó hasta 1889 en que disuelto el imperio regresa a París. De cuba fue expulsado en 1875 junto a Cervantes por dedicar varios de sus conciertos para recaudar dinero para la causa independentista cubana.

En 1879 White fue a Venezuela, donde coincidió con su compatriota Claudio José Domingo Brindis de Salas. Estuvo en las repúblicas de Perú, Chile, Argentina, Uruguay antes de pasar al Imperio del Brasil. En este país fue acogido por los aficionados a la música y por la familia imperial. El emperador Pedro II le nombró profesor de música de su hija; la princesa Isabel, y director del Conservatorio de Río de Janeiro. White permaneció en ese país hasta el año 1889. En sus conciertos en Hispanoamérica y Brasil, igual que en los Estados Unidos, llamó el interés su inclusión de obras de compositores como Bach, Mozart, Mendelssohn y Schumann, debido a que la mayor parte de los intérpretes de música clásica occidental en el Siglo XIX, tanto en Europa como en América, nutrían sus programas con popurrís de melodías de óperas y variaciones sobre temas populares, con efectos técnicos y pasajes de difícil ejecución.

White regresó a París en 1889 donde se estableció; allí se dedicó a la enseñanza y participó en la vida musical de la ciudad. Fue maestro de grandes virtuosos europeos como Jacques Thibaud y Georges Enescu y de los cubanos Rafael Díaz Alberti e Ignacio Sardiñas. En medio de una gran actividad artística falleció en el año 1918.

Una de sus obras más conocidas sin dudas es La Bella Cubana. Con respecto a sus obras y ejecución instrumental José Martí escribió:” …Todo lo tenue y suave, todo lo vago y tierno, todo lo plácido y tranquilo, mezclase y resbala sobre aquellas gemidoras cuerdas, apenas heridas al pasar, por un arco que tiene el secreto de suspirar y de llorar. …Nada más: me irrito con mis palabras impotentes, que en nada dan idea de aquellos instantes de asombro transportado y conmovido. …¡Todavía resuena en mi corazón aquella música divina: todavía no duerme en mí el germen de infinitas bellezas en mal hora enamorado y despertado!… Mañana sábado, White nos dice adiós: haya para él en su senda tantos tributos la gloria, como recuerdos inolvidables deja en México, y muy dulces y muy queridas memorias en el espíritu, ante él suspenso y agitado, de su más humilde y entusiasta admirador.”1

1 José Martí. Ensayos fueron publicados en “La Revista Universal” de México el 25 de mayo, 1 de junio y 12 de junio de 1875. En la sección de “Boletines”, Martí también menciona a White en dos artículos adicionales correspondiendo a las fechas del 21 de mayo y 4 de junio del mismo año y bajo el seudónimo de Orestes.