9.5.1 Ernesto Lecuona.

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9.5.1 Ernesto Lecuona

Ernesto Lecuona, importante músico cubano, nació en el municipio Guanabacoa de la Ciudad de la Habana, el 7 de agosta de 1895. Compositor, pianista y director de orquesta. Estudió con Ernestina Lecuona, Carlos Alfredo Peyrellade, Joaquín Nin y Hubert de Blanck. Tocaba desde los cinco años que se presentaba como pianista y a los doce años compuso sus primeras obras. Fue un notable virtuoso de su instrumento.

Divulgó por Europa y América lo más destacado del repertorio lírico cubano, actuó en todas sus giras como concertista interpretando sus propias obras para piano y las de otros compositores. Su producción musical está representada por obras para el teatro, canciones y obras para piano.

Entre sus obras teatrales más populares se encuentran: María La O, Rosa la China, El Cafetal, Lola Cruz, Niña Rital, El Sombreo de Yarey. Obras que lo sitúan como uno de los compositores más importantes del teatro lírico cubano.

Su obra para piano, ocupa otro lugar primordial dentro de la música cubana. El carácter integral de la misma está sujeto al marco histórico y social en la época en que fue compuesta. Escribió piezas para que pudieran ser interpretadas por principiantes de cualquier conservatorio en actos de los mismos o para amenizar las reuniones familiares. Incluso realizó versiones simplificadas de sus obras de mayores requerimientos para que esto fuera posible.

La obra de Lecuona tuvo una difusión desbalanceada, por lo que ha predominado lo comercial de la misma especialmente en canciones como Siboney, Siempre en mi Corazón. Dentro de su literatura pianística y su obra de voz y piano se observa una valiosa producción, que responde a otra forma de componer, en las que, sin dejar la espontaneidad y la naturaleza de su lenguaje musical, salen de ellas el genio y el talento de gran compositor. Lecuona nos ha legado más de 180 obras para piano.

El vals de Ernesto Lecuona está lleno de elementos expresivos y recursos de elaboración propios de la música cubana, incorporados orgánicamente, lo que le da al vals un sabor especial. Muestran un pianismo amplio y brillante propio del estilo de su autor.

Sus Seis Danzas cubanas, escritas en diferentes fechas fueron publicadas en los años 1920. Por sus nombres se refieren a una temática que se relaciona directamente con el folclor de antecedente africano en Cuba. La Comparsa fue estrenada en 1912, cuando el compositor contaba con solo 17 años de edad. Estas Danzas, de gran expresividad, trazan nuevos enfoques del procedimiento pianístico condicionados por la compleja integración de sus estructuras, en la que el factor rítmico constituye el elemento desencadenante de todos los componentes en las relaciones sintácticas del tejido sonoro. Deja reflejado un nuevo código de tratamiento expresivo en la música pianística de Cuba.

Ernesto Lecuona muere el 29 de noviembre de 1963.