9.7.3 Paulina Álvarez.

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Paulina Álvarez dio vida a rumbas, boleros y guarachas contaron en la década del 20 con la singular voz de esta cienfueguera. Sin embargo, fue el Danzonete el género musical que la glorificó para la posteridad.
Su sólida instrucción musical y su gran versatilidad interpretativa la hicieron capaz de incursionar en diversos géneros y ritmos de la música cubana, por ello transitó con éxito por las agrupaciones más importantes de buena parte del pasado siglo.
Ponía cuidado que en la elección de su repertorio, por lo que se podía catalogar de selectiva, el mismo se componía también de algunos géneros extranjeros de más difícil interpretación, como el tango.

Todo esto le sirvió para la buena ejecución del Danzonete, pues se necesitaba un poco más que un nuevo sonido o cambios en la instrumentación de las otrora orquestas de Danzón. Se requerían intérpretes que sintieran la letra y la melodía. Tal vez por ello Paulina Álvarez se ajustó de manera tan armónica con la novedosa sonoridad.
La altivez y elegancia que imponía a cada interpretación hicieron posible que ganara la simpatía y preferencia del público y conquistara el sobrenombre de Emperatriz del Danzonete.
En nuestros días, aún podemos escuchar en algún archivo musical aquella voz que, a pesar de los años sucedidos, conserva la peculiaridad y majestuosidad de una de nuestras más versátiles voces. El matiz inconfundible de los años 30 ó 40, cantando “Allá en Matanzas se ha creado, un nuevo ritmo singular”, sin duda está la presencia de la Emperatriz del Danzonete.