El pintor Jorge Arche Silva (1905 – 1956), sus aportes a las Artes Plásticas cubanas

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Jorge Arche Silva nació en Santo Domingo, Villa Clara, el 6 de abril de 1905; y falleció en Cádiz, España. Desde la adolescencia comenzó a interesarse por el rico universo de las Artes Plásticas; en este sentido, sus primeros estudios los cursó en la Escuela de Artes Liberales Villate, guiado por el profesor Aurelio Melero. Más tarde matriculó en la Academia de San Alejandro, donde completó su formación académica y emprendió con éxito la carrera de pintor.

En 1935, en la Exposición Nacional de Pintura y Escultura que auspiciaba la Secretaría de Educación, presentó sus obras Marinero y La carta. Esta última fue premiada, por lo que desde ese momento se incluyó en la Exposición Permanente del Museo de dicha Secretaría. Ello contribuyó a impulsar su carrera, en medio de las dificulatades derivadas de una enfermedad que padeció en su infancia, la poliomielitis, cuyas secuelas lo obligaban a utilizar siempre muletas y limitaban un tanto sus actividades.

Posteriormente participó con éxito en la Exposición de la Universidad Nacional de Cuba, con las obras La carta, Paisaje, Mi mujer y yo, Autorretrato, Señor Navarrete, René Portocarrero y Mary, las cuales abarcaban casi dos décadas de ininterrumpida labor creativa. En 1941, también tomó parte en una muestra organizada en ocasión de la Segunda Conferencia Americana de la Corporación de intelectuales, celebrada en el Capitolio Nacional. Allí expuso las piezas René Villaverde, Dr. Emilio Correa, Dr. Fernando Ortiz, Primavera y Jugadores de dominó.

Jorge Arche fue un gran retratista, en 1944 presentó en el Lyceum de México 19 piezas de esta naturaleza, que recibieron buena acogida por parte del público y de la crítica; allí vivió y creó por varios años, por lo que también este país es heredero de su legado. Dos años después presentó nuevamente su obra en la Isla, esta vez el cuadro Paisaje del Valle, en la III Exposición Nacional, auspiciada por la Secretaría de Educación.

Su obra Apóstol José Martí ha sido reproducida en numerosas ocasiones, otras también alcanzaron el reconocimiento de la posteridad, como Mi mujer y yo, La carta y Una niña, que se conservan en el Museo Nacional de Bellas Artes. Fue un miembro destacado del Instituto Nacional de Artes Plásticas y un artista de prestigio por su oficio de dibujante y el cuidadoso trabajo con una gama de colores íntima y emotiva, diferenciable dentro del conjunto de piezas de la llamada vanguardia cubana.