La obra plástica de Enrique Caravia y Montenegro (1905 – 1992)

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Enrique Caravia y Montenegro no fue solo pintor, sino también grabador y mosaicista. Artista prolífico, viajó frecuentemente a otras latitudes y desarrolló una amplia cosmovisión estética, que asimilaba diversas corrientes e incluía variados soportes. Nació en La Habana, el 13 de marzo de 1905; y falleció en esta ciudad, el 24 de diciembre de 1992, tras una larga enfermedad.

Sus primeros estudios los realizó en la escuela Villate, de La Habana; más tarde fue incluso profesor de la escuela Félix Varela y finalmente matriculó en la insigne Academia de San Alejandro. En 1923 expone sus obras en el Lyceum de La Habana, al año siguiente viajó a los Estados Unidos y allí cursó estudios de Dibujo comercial, una disciplina que no contaba entonces con una larga tradición pero sí resultaba promisoria, por la creciente avalancha publicitaria que caracterizaría al siglo XX, sobre todo en ese país.

Poco después de su regreso a Cuba, en 1926, comenzó a desempeñarse como dibujante en el Diario de la Marina. Sin embargo, no formó parte por mucho tiempo de su equipo de trabajo, pues dos años después ganó, por oposición, una beca para estudiar cinco años en Europa. Entonces solo contaba 23 años; pero ya estaba demostrando con creces sus dotes artísticas y el sostenido esfuerzo de que era capaz para llevar adelante su obra.

Una vez en Europa, comenzó por cursar estudios de Colorido, Grabado y Calcografía en la Academia San Fernando de Madrid. Posteriormente viajó a Italia y allí matriculó en cursos de Decoración mural y Pintura al fresco, en la Escuela de Bellas Artes; así como de Grabado, en la Escuela de Estampería de Roma. Posteriormente regresó a América, pero antes de volver a Cuba continuó en México sus estudios de Grabado, en particular las técnicas de Xilografías, Aguafuertes y Litografías, en la Escuela de Artes Libres de México.

En Cuba, en 1936, ocupa el cargo de Profesor Titular de Dibujo de Estatuaria en la Escuela Elemental de Artes Plásticas anexa a San Alejandro, desde 1947 impartiría clases en la Escuela Superior. Expuso sus obras en ciudades como Madrid, Viena, Munich, Checoslovaquia, Estados Unidos y México, además de participar en varios eventos internacionales. Asimismo, obtuvo premios en concursos de Cartel de Carnaval (1937, 1938 y 1945) y el Primer Premio para decorar el Palacio Municipal, en torno al tema del Descubrimiento de América.

Entre sus obras más importantes podemos citar los murales mosaicos para el Monumento a José Martí y el de La historia de la cultura, ubicado en el vestíbulo del Museo de Bellas Artes. Entre sus obras más conocidas podemos mencionar Tránsito, Lagarterana bordando, Indio mexicano, El pintor Marín, Carnaval, La gitana, Castillo de San Angello (grabado), Mercado de Oaxaca (litografía) y Fuente Fabrecino (aguafuerte).