La obra plástica de Gumersindo Barea y García (1901 – ?)

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Gumersindo Barea y García nació en la ciudad de Cárdenas, provincia de Matanzas, el 17 de diciembre de 1901. A la edad de 17 años matriculó en la Academia de San Alejandro, donde ya mostró un interés especial por la pintura con acuarela. Posteriormente viajó a España y continuó su formación artística en la Escuela de Bellas Artes San Fernando, de Madrid, allí obtuvo una beca del gobierno español que le permitió graduarse de profesor de dibujo y pintura, en 1928.

En España tuvo la posibilidad de visitar ciudades significativas desde el punto de vista cultural, como Barcelona, Valencia, Asturias, Galicia y Andalucía; recorrió museos y demás sitios de interés artístico e histórico, lo cual tuvo un influjo muy positivo en su obra. El principal ámbito en que desplegó su arte fue el de acuarelista de marinas, sus piezas de esta naturaleza poseen un llamativo colorido y están ejecutadas impecablemente.

Es de destacar su implicación en las causas humanitarias, pues en 1926, encontrándose en España, apoyó a la Embajada de Cuba en la recaudación de fondos para auxiliar a los damnificados del devastador huracán que azotó la Isla ese año. Lo hizo a través de una exitosa exposición, organizada junto a otros artistas, que le permitió a un tiempo difundir su obra y colaborarar para solventar la crítica situación que se vivía entonces en Cuba.

En 1929 se encontraba de regreso en La Habana, donde fue designado Profesor Auxiliar Honorario de la Academia de San Alejandro, precisamente en la especialidad de acuarela. En 1936 pasó a ocupar el cargo de Secretario – Delegado en la Escuela Elemental de Artes Plásticas anexa a San Alejandro. En 1947, durante una excursión de estudiantes, tuvo la oportunidad de visitar París, complementando así sus conocimientos en materia de arte.

A lo largo de su trayectoria artística Gumersindo Barea realizó varias exposiciones personales y legó cierto número obras de valor para la historia de la plástica cubana. Entre estas se pueden citar Amanecer, Rancho de pescadores, Colando la nasa, Cielo y mar, Cayo piedra, Sinfonía azul, Los botes, El uvero (conjunto de marinas), La palmera, La vereda, Peñas Hicacos, La laguna, Rincón campesino, Los botes, Claro de luna, Platanal, La vereda, Palomera y Lejanías, entre otras. También colaboró en la restauración de cuadros de patriotas cubanos, emplazados en el Capitolio Nacional.