4.1.1.6 La obra poética de José Manuel Poveda (1888 – 1926)


José Manuel Poveda tuvo mayores bríos para el empeño renovador que Regino E. Boti, pero ambos compartieron un sustrato común de ideas con respecto a la necesidad de echar a andar la rueda estancada que era entonces la poesía cubana, en el fango neocolonial, retenida también por la arraigada herrumbre del romanticismo finisecular, que decaía irremediablemente después de llegar a la cúspide de sus posibilidades expresivas.

Su primer poema impreso apareció en “El Estímulo”, alrededor de 1905, revista que había fundado en la República con la colaboración de otros escritores, participó también en “Arpas Cubanas”, pero estas constituyen sus piezas preliminares, donde todavía no se ha consolidado una poiesis distintiva.

En “Versos precursores”, de 1917, ya se traslucen las huellas de los cenáculos e intercambios epistolares con Regino E. Boti y otros, en torno al tema de la transmutación –que no transustanciación, pues estos poetas se avocaron a rescatar lo mejor de la tradición poética cubana, José Martí y un énfasis quizás excesivo en la figura de Julián del Casal- del quehacer poético de la Isla; sin embargo no fue Poveda partidario del modernismo, al que veía ya agotado en sus fórmulas expresivas.

Aunque Poveda incursionó en líneas temáticas disímiles -por lo general dentro de la hechura métrica del verso o hacia la prosa poética, pero pocas veces en el verso libre- resulta inteligible en su obra la predisposición hacia la muerte y un desamparo, una inmanente fragilidad espiritual o desasimiento de la realidad, que el poeta trata de conjurar quizás con un esfuerzo de conducta pero que puede asociarse incluso a su temprana muerte.

El autor también se adentró en el ámbito de la narrativa, con varios relatos que no alcanzan las cúspides estéticas de su poesía, los manuscritos quizás inconclusos de su novela fueron quemados por la esposa después de su muerte, lo cual sesga el estudio de su producción en este sentido. Sin embargo parte de su prosa si trascendió, sobre todo la de naturaleza ensayística y periodística.

En cuanto al periodismo, además de “El Estímulo”, colaboró en otras publicaciones periódicas que se editaban en distintas provincias del país: La Voz del Pueblo, El Managuí, El Progreso, Urbi et Orbe, La Liga, El Moderado, La Opinión, El Gorro Frigio, Oriente, Revista de Santiago, Cuba y América, El Pensil, Renacimiento, La Independencia, Camaguey Ilustrado, Oriente Literario, Minerva, El Estudiante, Orto, El Fígaro, Letras, El Cubano Libre, Juvenil, Mercurio, Heraldo de Cuba, Cuba Contemporánea, Labor Nueva, La Defensa, La Antorcha, La Nación, entre otras. Fundó también la Sociedad de Estudios Literarios y ya extinta esta, el Grupo Nacional de Acción de Arte.

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