1.2 La historia como género literario, Pedro Agustín Morell de Santa Cruz, antecedentes que se remontan a 1703

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1.2 (b)

Los primeros antecedentes textuales que reflejan la intención de recoger la línea del acontecer pretérito de la Isla, datan del siglo XVIII, constituyendo los anteriores un vacío en ese sentido, pues no ha perdurado ninguna obra gestada en el transcurso de los mismos, aún así no es dable presumir que no existieran tentativas en la materia.

Quien primero en las letras se interesó por dar cuenta del pasado fue el presbítero Onofre de Fonseca (1648 – 1710), autor de “Historia de la aparición milagrosa de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre”, de 1703. La condición de antecedente de la redacción histórico – literaria que se le concede a esta obra no está dada por el tema, de raigambre religiosa y popular, ni por el tratamiento que se le da al mismo como hecho incontrovertible; sino por el empleo de fuentes como elementos probatorios y la implícita vocación de rescatar el pasado y darle cuerpo a la tradición.

En bibliografías posteriores se refleja la existencia de textos que nunca fueron hallados, quedando noticias solo de sus títulos, y autores en algunos casos. Entre estos se encuentra “Carta y relación de la Isla de Cuba y sus particularidades, con tres historias de los Gobernadores de la Habana desde el año 1549 hasta 1725, de los Obispos hasta 1705 y de los Virreyes de México”, de Ambrosio de Zayas Bazán (1666 – 1748). Así ocurrió con otras obras, vale citar los textos perdidos de “Historia de la Universidad literaria de San Gerónimo de la isla de Cuba”, del presbítero José Manuel Mayorga y “Noticias de los escritores de la isla de Cuba”, sugerentes por sus títulos para la reconstrucción del panorama literario de la época.

La figura del obispo Pedro Agustín Morell de Santa Cruz (1694 – 1768) se destaca en el despuntar de la historiografía, a la que legó algunos aportes significativos, su obra de mayor calibre, con el consenso de muchos especialistas, es “Visita apostólica, topográfica, histórica y estadística de todos los pueblos de Nicaragua y Costa Rica”, de 1751, en 1746 había escrito “Relación de las tentativas de ingleses en América” y en 1749, “Relación histórica de los primitivos obispos y gobernadores de Cuba”, lo que implica un espectro de tópicos relativamente amplio.

1.2 (a)Como parte de sus funciones episcopales, también escribió textos que constituyen testimonio de hechos y situaciones en las que se refleja la vida desnuda de la colonia. La “Carta pastoral del Illmo. Sr. Obispo de Cuba a su diócesis con motivo del terremoto acaecido en la ciudad de Santiago y lugares adyacentes”, de 1766, contiene párrafos reveladores:

“El poderoso chupa la sangre del pobre, se engrossa con el sudor de su frente, se haze fuerte con sus jornales, falta a la fee de los contratos, trasspasa el termino de los plazos, extuerze unas usuras desmedidas, y nada perdona por apagar una infame sed del oro, y todo lo logra impunemente con mantener unos pleitos de por vida, de que no se desenvuelven los nietos. Los pobres, acosados de semejantes tiranías, se entregan al ocio, y no trabajan, sino es en vencer sus necesidades con los hurtos, las rapiñas, contemplaciones criminales y juramentos falsos”

Las obras en general adolecen de la función analítica indispensable al rigor histórico, así como están cargadas de detalles que traslucen dificultades del autor para discernir entre lo principal y lo accesorio en la descripción de los hechos; el estilo tampoco es depurado pero si se evidencia el propósito de exponer con claridad los acontecimientos. Sin embargo, la simple voluntad de historiar el devenir de la Isla, en ocasiones con una perspectiva más próxima a la crónica, lo sitúa entre los padres del género en el contexto insular.