1.4 Panorama Histórico del Teatro en el Viejo Continente en el Siglo XV

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Teatro en el Viejo Continente en el Siglo XV

En el teatro del siglo XV, emprendieron a emerger obras no religiosas, con argumentos cimentados en cuentos tradicionales o anécdotas divertidas. Las obras de intención moral, donde se empleaba la poesía, la música y la comedia para enseñar al pueblo, se hicieron populares. Además se crearon los llamados juglares, pequeños grupos de artistas profesionales que trabajaban en los patios de las posadas y en las ferias.

Las obras de Corpus Christi, como también eran conocidos los misterios, ya que se representaban en esa celebración, lograron gran jerarquía en España por estas fechas, en lugares como Aragón y en algunas zonas de Levante. Entre los misterios que se destacaron podemos referirnos al Misterio de Elche. Este rememora la asunción de la Virgen y sin interrupción, desde este lustro, se representa cada año.

En el siglo XV, los milagros y las moralidades, también tuvieron su espacio de gloria. La moralidad más afamada en Inglaterra data de finales del siglo, denominada Everyman (El hombre). Posee una adaptación española, la cual se conoció como La disputa del alma y el cuerpo.

Decisivos acontecimientos tuvieron lugar en Europa entre los Siglos XV y XVI, los cuales acabaron por derribar la severa estructura medieval, permitiendo al mundo avanzar. Esos hechos llevaron a los individuos a tener una nueva visión del mundo, a partir de la cual el centro de atención pasó a ser el hombre. Fue un proceso social, que tuvo amplias repercusiones en las artes, la ciencia y la cultura en general, conocido por el nombre de Renacimiento.

Numerosos escritores, primero en Italia y después en otros países de Europa, se concentraron en el teatro de los antiguos griegos y romanos. El renacimiento constituye un período de la historia europea, que se caracterizó por una reiterada atracción por el pasado grecorromano clásico y especialmente por su arte. Existía una apertura hacia nuevos horizontes del saber, por lo que la influencia absoluta que había tenido la religión disminuyó.

Esta tendencia, no se dio en el mismo momento en todos los países europeos, sino que comenzó en diferentes períodos en dependencia del lugar. Tampoco ocurrió de súbito, fue un proceso de cambio lento en cuanto al progreso de las ideas y valores de la época. En el teatro, se intentó rehacer el drama clásico, pero sin embargo el teatro tomó una forma totalmente nueva con algunos aspectos del clasicismo, ya que las representaciones clásicas no se conocían bien.

En Italia, país que hizo enormes aportes al teatro, se dio de manera muy viva. Allí encontramos las primeras muestras de teatro renacentista. Las primeras obras teatrales del Renacimiento fueron escritas en latín y luego pasaron a escribirse en lengua vernácula; generalmente su argumento estaba basado en modelos clásicos. Eran obras con fines didácticos concebidas para ser leídas, en las que podían intervenir varios actores.

Las piezas no tuvieron notoriedad alguna, ya que este nuevo sistema teatral, no fue un desarrollo de las formas religiosas ni de las prácticas populares o dramáticas, sino que se trataba de un procedimiento estrictamente erudito. A pesar de lo antes expuesto, algunas obras lograron un éxito considerable.

La verosimilitud, la apariencia de verdad, fue el concepto teatral renacentista más significativo; el cual consistía en eliminar lo improbable, lo irracional, para recalcar lo lógico, lo ideal, el orden moral adecuado y un sentido claro del decoro. La comedia y la tragedia no se podían combinar, los coros y soliloquios fueron eliminados. Los personajes eran diseñados como ideales más que como individuos con sus particularidades.

Entre las reglas rigurosas que fueron establecidas por los teóricos italianos y posteriormente adoptadas por numerosos países europeos podemos hacer referencia a que una obra sólo podía contener una trama, la acción debía desarrollarse en un periodo de veinticuatro horas y en un sólo lugar. El acatamiento a estas normas, según se entendía, acordaba la calidad de la obra.

Emerge en esta etapa la comedia erudita, la cual era accesible tan solo a la gente de cultura, por su compleja elaboración. También floreció el drama pastoral; donde la música jugaba un papel muy importante, hasta evolucionar en un drama totalmente cantado que más tarde daría origen a la ópera. El drama pastoral exponía un rechazo a la vida en las ciudades y una abstracción del campo con supremacía de la fantasía.

En lo que respecta a la arquitectura, se llevaron a cabo intentos para recrear el escenario romano. Los primeros teatros italianos, se construyeron en espacios ya existentes, como palacios y patios, que tenían forma rectangular. El desarrollo más trascendental en cuanto a la escena, lo constituyó el hallazgo de la técnica de la perspectiva. Esta posibilitaba crear la ilusión de profundidad o espacio sobre una superficie plana; lo que viabilizó la edificación de escenarios que daban la impresión de ser lugares reales.

Se empezaron a presentar entre cada uno de los cinco actos de la obra, escenas simbólicamente exuberantes, denominadas intermezzi; lo que conllevaba a efectuar cambios de decorados. Durante los siglos que siguieron, se idearon sistemas mecánicos para cambiarlos.

En este período se crearon asociaciones de actores para representar la farsa. Esta era una pieza breve que se representaba en los intervalos de los misterios, la cual se independizó del misterio y se convirtió en un género propio, con personajes populares y un lenguaje asequible.

Los títeres tuvieron su apogeo y también una caída. Estos tenían una ventaja sobre los actores, ya que la Iglesia le admitía a un títere hacer o decir lo que a un actor de carne y hueso no le perdonaba. Tomaban parte en las ceremonias religiosas para ilustrar el culto. Los autómatas o teatros de muñecos mecánicos, se hicieron populares; estaban montados sobre grandes plataformas que se movían y representaban animales, ángeles y pastores, entre otros. Las escenas religiosas se desarrollaban acompañadas por música de órgano y eran comentadas por un narrador. Pronto los titiriteros comenzaron a ser criticados y atacados.

El teatro de actores comenzó a adquirir un desarrollo, los cuales trabajaban en las cortes; los titiriteros quedaron relegados a los caminos y pueblitos, los autores no escribían para ellos y los muñecos no eran reparados por la falta de recursos; produciéndose la decadencia total del teatro de títeres, aunque el mismo no llegó a desparecer.

Juan del Encina (1469-1529), es considerado el precursor del teatro renacentista español. Entre sus obras, églogas dramáticas, cabe citar Cristino y Febea, Auto del Repelón, Plácida y Vitoriano, Zambardo y Cardonio, y Filomeno. Escribió y representó breves piezas en los círculos cortesanos italianos y españoles, las cuales le aportaron gran reputación.

A finales del siglo XV, el teatro español emprendió su desarrollo. Este refleja la acción positiva de los reyes y de la Iglesia Católica, y sobre todo, la lucha del pueblo por conquistar su libertad. El teatro español, se basaba en elementos populares y nacionales.

Bibliografía: Freddy Artiles. La maravillosa historia del teatro universal.