10.2.1 El Mambo.


El Mambo es un género musical bailable, originario de la música cubana del Siglo XX. El Mambo surge del Danzón, cuando Orestes López le incorpora un bajo sincopado al montuno en su Danzón-Mambo, lo cual es conocido históricamente como Danzón de Nuevo Ritmo. Después Dámaso Pérez Prado extrajo el ritmo sincopado del montuno de los danzones de nuevo ritmo, creándose así un nuevo género musical cubano que se llamó Mambo.

El Mambo se caracteriza por presentar un tiempo de silencio en cada compás, por lo que hay un empleo de síncopas y contratiempos (desplazamiento del acento rítmico del tiempo fuerte al tiempo débil del compás). Presenta una estructura más libre, repetitiva a base de secuencias. Es interpretado por el formato instrumental de Jazz Band. Sus textos no son narrativos, generalmente son incoherentes y con el uso de gritos.

La historia del Mambo emprende cuando Dámaso Pérez Prado comienza a componer música sin letra alrededor del año 1940, con el objetivo de que este tipo de música pudiera ser mejor absorbida por el público internacional. En 1946 y 1948, Dámaso graba con la RCA sus nuevas creaciones musicales. Estas se vieron afectadas, debido a que los productores de discos no comprendieron dicha música.

Por estas razones en el año 1948, viaja a México, donde continuó creando y perfeccionando este nuevo ritmo musical. Logra estrenar el Mambo en una carpa de circo sucia y remendada gracias al apoyo que recibió de un empresario.

Pérez Prado junto al inigualable Benny Moré hicieron del Mambo una música verdaderamente popular en La Ciudad de México, pero fue desde Estados Unidos donde se difundió hacia el resto del mundo, producto del notable éxito que allí alcanzó a mediados de la década de los 50. Durante esta década y los primeros años de la década siguiente, este género musical cubano disfrutó de gran propagación en clubes y discotecas pertenecientes a todas partes del mundo.

Los primeros temas de Mambo se titularon Trompetiana (registrado como Mambo), Panamá (registrado como Mambo kaen). Algunos de los más conocidos sólo eran nombrados con un número, y otros, poseían nombres de mujer o títulos algo poéticos.

Entre los Mambos de Pérez Prado más populares podemos encontrar “Qué rico mambo” y “Mambo No. 5”.

El pintor Jorge Arche Silva (1905 – 1956), sus aportes a las Artes Plásticas cubanas
La obra plástica de Enrique Caravia y Montenegro (1905 – 1992)
Wilfredo Oscar de la Concepción Lam y Castillo (1902 – 1982), la trascendencia de su obra plástica
El escultor Teodoro Ramos Blanco (1902 – 1972), su obra
La obra plástica de Gumersindo Barea y García (1901 – ?)
El pintor Carlos Enríquez Gómez (1900 – 1957), un exponente imprescindible de las artes plásticas cubanas
La obra del escultor Juan José Sicre y Vélez (1898 – ?)
La obra del pintor y arquitecto Augusto García Menocal y Córdova (1899 – ?)