2.1.3 La poesía de Manuel María Pérez y Ramírez (1772 – 1851)

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Manuel María Pérez y Ramírez intimó bastante con Manuel de Zequeira y Manuel Justo de Rubalcava, todos militares, al primero de ellos le profesó una admiración sin dobleces que expresó en sus textos, consideró incluso a su lira “pobre y deficiente”, para cantar los valores de la de su coterráneo. Asimismo, se ocupó de publicar el poema de Rubalcava, “Muerte de Judas”, después de la muerte del propio autor.

La humildad fue una de las características más sobresalientes de Pérez y Ramírez, a la par y estrechamente vinculado a la misma está el sentido ético – religioso que se expresa en sus obras, su elogio de la pobreza cristiana y la devoción que puso en el sentimiento de la amistad.

Precisamente su poema más conocido se titula “Un amigo reconciliado”:

“Por algún accidente no pensado
Suele quebrarse un vaso cristalino
Trátase de soldar con barniz fino
Y lógrase por fin verle pegado:

Pero por más que apure su cuidado
El ingenio más raro y peregrino,
Dejarlo sin señal es desatino,
Siempre quedan señales de quebrado.

Así es una amistad de mucha dura;
Quiébrase la amistad que hermosa fuera,
Suéldala el tiempo con su gran cordura;

Cierto es que la amistad se mira entera
Pero con la señal de quebradura
Nunca puede quedar como antes era.”

Fue uno de los hombres más cultos de su tiempo y se dice que fundó alrededor de once publicaciones periódicas entre los años de 1810 y 1824; pero su obra poética no fue recogida en ningún tomo sino en sueltos que aparecían esporádicamente, muchos de los cuales no quedaron para la posteridad.

Se conoce que escribió un drama titulado “Marco Curcio”, del cual no se tienen noticias hoy día. Escribió asimismo autos sacramentales, que fueron musicalizados por el destacado compositor Esteban Salas.

La poesía constituyó una entre varias líneas culturales y científicas que desarrolló, incluso fue profesor de Félix Varela, quizás esta amplitud de miras influyó en cierto tono prosístico que tuvo su obra lírica, la cual no obstante parece haber tenido cierta calidad digna de reseñarse.

Su obra no fue muy prolífica, incluso está ausente del diccionario de la literatura cubana; pero la tríada que conforma con los dos poetas citados –Manuel de Zequeira y Manuel Justo de Rubalcava- constituye un aspecto de sumo interés para entender esta etapa de la poesía cubana y las manifestaciones del neoclasicismo.