2.1.5.1 “El laúd del desterrado” publicado en 1858, los poetas que se incluyen en la muestra

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Esta compilación fue publicada en Nueva York en 1958, muchas de las piezas poéticas que la integran pertenecen a autores que son abordados individualmente, pero como cuerpo artístico posee propiedades holísticas no reductibles a una mera suma de poemas, sino un valor más trascendente dentro del desarrollo de la lírica cubana, en tanto significaba la asunción de una posición política dentro de un cuidado marco estético.

Seis de los siete poetas cuyas obras fueron recogidas en esta especie de antología -se exceptuaba José María Heredia- se identificaban con una posición anexionista, corriente ideológica que tendría su auge para esta fecha, lo cual debe interpretarse más bien dentro del marasmo ideológico que dio paso al separatismo y no como una finalidad que perduraría en la conciencia de la intelectualidad del siglo XIX.

De acuerdo con Matías Montes Huidobro: “Al Laúd del Desterrado puede considerarse un precursor de las razones y el carácter de todo un movimiento de las letras cubanas que se desarrolla en los Estados Unidos hasta nuestros días. Se crea una tradición político literaria que forma parte de nuestro devenir como nación y es elemento formativo de nuestra nacionalidad y nuestra literatura. Partir, irse, escapar de la esclavitud o la asfixia, es entre los escritores cubanos una tradición con una genética histórica”

Integraban la colección poemas de Miguel Teurbe Tolón (1820 – 1857), Leopoldo Turla (1818 – 1877), Pedro Ángel Castellón (1820 – 1856), Pedro Santacilia (1826 – 1910), José Agustín Quintero (1829 – 1885) y Juan Clemente Zenea (1832 – 1871), se incluyeron además piezas reconocidas de José María Heredia (1803 – 1839), quien había muerto varios años atrás pero el simbolismo independentista de sus versos se mantenía vívido y augurador, la primera obra que aparece es justamente “Himno del Desterrado”

Se incluyen de dos a cinco composiciones de cada autor, y veinte de Miguel Teurbe Tolón como homenaje póstumo. Las obras presentan una desigual calidad estética, destacándose siempre las de Heredia y Juan Clemente Zenea, pero a todas las aúna un fin expresivo superior, desde la lejanía transmiten un patriotismo atizado constantemente por las condiciones del destierro, lejanía que trataban de conjurar en sus versos y creando oasis de cultura cubana en medio de una tierra que con el tiempo se volvería tan exportadora de modelos culturales.

En la introducción original del editor queda explícito el propósito último: “el título de esta obra explica perfectamente su objeto. Hemos querido ofrecer en cortas páginas una demostración del trabajo, del talento por la causa de nuestra revolución, y pensamos al mismo tiempo tributar un señalado servicio al pueblo cubano haciendo resonar de nuevo por medio de la prensa la melancólica voz de sus poetas desterrados (…) No faltarán lectores juiciosos para estas páginas y abrigamos esperanzas de que haya más de una lágrima santa para bañar unas flores que nacieron bajo el sol extranjero en los días siempre tristes de una de las más penosas emigraciones que cuenta la historia política de nuestra patria”

Algunos poetas, más que expresar un credo independentista que podría ser incluso compartido por pacifistas, entonaban desde el laúd un verdadero canto de guerra, como se evidencia en el siguiente fragmento de un poema de Miguel Teurbe Tolón:

“!Oh! ¿Que jamás se atreverá el cubano,
Por recobrar la libertad perdida,
A alzar la frente, y en la lid temida
“!Libertad! !Libertad! clamar ufano,
Con lanza en ristre o con espada en mano?

Despertad, !vive Dios!, que largos días
El !ay! tan solo del esclavo infame
Repitieron los ecos de esta tierra.
Nuestra cólera brame
!Retumbe el bronce ya! !Truene la guerra!”

Esta selección poética fue sin dudas una obra de las más avanzadas de su tiempo, pues muchas de las piezas que recoge se inscriben ya en los albores de la segunda generación romántica, y desde el punto de vista político por la concepción separatista que albergaba, con un enfoque -aunque no puede considerarse unitario por la multiplicidad de autores- que alienta a emprender la lucha por la libertad. La nostalgia del exilio, acrecentada por la imposibilidad del retorno, dota a estas páginas de un aliento patriótico más auténtico que el que respiran otros textos.