2.2.4 El pensamiento político y social de José Antonio Saco (1797 – 1879), su obra ensayística

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José Antonio Saco se define por ser uno de los primeros intelectuales verdaderamente amantes de la polémica, a muchas de las cuales se abocó con un apasionamiento suscitado más el acto de polemizar que por el propio leitmotiv inicial de esta. En este tipo de textos ha quedado lo mejor de su prosa, tanto por la lógica de sus argumentos como por el amplio dominio del lenguaje, que adquiría en su pluma “plasticidad” para los más diversos fines.

Tanto en sus artículos de prensa como en sus textos de aire ensayístico, trasluce un fino sentido del humor que sorprende con el empleo de léxicos netamente criollos, la inclusión de frases irónicas y hasta sarcásticas entronca con lo que sería el choteo en la literatura caribeña, lo cual es aún más patente en su correspondencia privada, donde se despoja de toda la vestidura formal que implicaba el contacto con el gran público.

En el aspecto político, aunque no exhortó de manera explícita a iniciar la lucha armada, si parece haber sido un amante de la independencia; aunque desde su filosofía pragmática no asumiría coyunturas personales riesgosas. Ello es directamente inteligible en sus propias concepciones sobre la nacionalidad cubana, término que sería empleado y definido por primera vez desde su prosa enérgica, a propósito de adhesiones anexionistas que ya se estaban manifestando en el espectro político – ideológico de su tiempo.

En este sentido, expresó: “En cuanto a mí, a pesar de que conozco las inmensas ventajas que obtendría Cuba con esa incorporación pacífica a los Estados Unidos, debo confesar con todo el candor de mi alma, que me quedaría un reparo, un sentimiento secreto por la pérdida de nuestra nacionalidad cubana, (…) yo quiero que Cuba sea para los cubanos y no para una raza extranjera…” y afirmaría en otro de sus escritos: “todo pueblo que habita un mismo suelo, y tiene un mismo origen, una misma lengua, y unos mismos usos y costumbres, ese pueblo tiene una nacionalidad (…) Negar la nacionalidad cubana, es negar la luz del sol de los trópicos en punto de mediodía

Sin embargo, padeció la intolerancia racial de su tiempo y no incluyó a los negros ni la raigambre africana como factor estructurante de la nacionalidad; ello no le impidió ver la sustancial injusticia de la trata negrera y la esclavitud, los cuales fungieron como tema de varios escritos y volúmenes historiográficos, género al cual, además de la sagacidad de sus opiniones, legó importantes aportes en cuanto al manejo de un cúmulo notable de información.

Parte de su obra ensayística, aun sin proponérselo, posee un franco matiz costumbrista, como ocurre con su texto “Memoria sobre la vagancia en la Isla de Cuba”, redactado en Nueva York en 1830, en el que aborda la mayor parte de los problemas sociales que padecía la colonia: vagancia, mendicidad, vicios múltiples que corroían las entrañas de la nación, pero, más que males inherentes a la sociedad o a la propia idiosincrasia del cubano –otros trataría de deformar estas realidades y presentar al cubano como un ser inferior desde el punto de vista social- culpa oportunamente de ello a la deficiente administración que ejercían las autoridades coloniales.

La obra de José Antonio Saco descuella por su cubanía, no solo por la ardorosa defensa de la nacionalidad; sino porque ya en sus textos se perfilan los principales rasgos de personalidad y de estilo del intelectual criollo, que no medita desde un frío distanciamiento de la realidad sino que se involucra con el objeto de estudio, llega a la objetividad precisamente a través de la subjetividad que no renuncia a conferirle a sus análisis.