2.3.5.3 El sol de Jesús del Monte, obra de Andrés Avelino de Orihuela (1818 – 1872)

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Aunque el escritor nació y murió en España, residió parte de su vida en Cuba y sus locaciones y moradores le sirvieron de inspiración, colaboró con la edición de “El jardín romántico” y fundó incluso la publicación “El quitapesares”, de corte jocoso. Perteneció a la Sociedad Económica de Amigos del País.

Una primera lectura del texto, en la que se han detenido parte de los críticos, muestra elementos románticos al estilo de los folletines melodramáticos, sin alcanzar el tejido artístico de otras producciones de la época; pero si exhibe “puntadas” que le otorgan una significación para las letras cubanas y aun para la exégesis del entramado social en que vivió y al que quizás le aplicó una mirada menos contaminada por la propia consubstancialidad al terruño social, el telurismo, propia de escritores nacidos en Cuba.

Destaca el capítulo que gira en torno a la ejecución del poeta Plácido, acontecida en 1844, en este sentido, desde una perspectiva histórica, Daisy Cué Fernández apunta sobre la obra:

“No puede exigirse a una obra artística la precisión que no tuvo la historia; sin embargo, la tendencia a situar al poeta a la misma altura de los mártires del cristianismo, resta posibilidades de apresar las contradicciones internas de este hombre en lucha contra un destino adverso. La caracterización, demasiado plana, no aporta nada al desarrollo del conflicto, aunque en su época esta obra debe haber tenido un carácter subversivo y a la vez progresista, por cuanto denuncia los prejuicios raciales y los desmanes cometidos en el año del cuero”

Aunque es cierto que denuncia el flagelo de la esclavitud, la obra se inscribe más en la línea costumbrista en cuanto a la descripción de la vida de los esclavos, desde elementos no relativos solo a la explotación que sufrían, sino también todo el universo cultural que no había podido obliterar la institución esclavista, su música, tradiciones y religiosidad, que pervivían y se nutrían justamente de la opresión, como vía de huída simbólica.

Desde el punto de vista ideotemático, la obra presenta, con cierto camuflaje de convención, tesis de relieve cuando se analiza el contexto ideológico del período, al oponerse al doble rasero de la ley y a los prejuicios raciales imperantes.

El autor tuvo una filiación anexionista, pero dado el período histórico y sobre todo al hecho de haber nacido en España, ello evidencia hasta qué punto se sintió más cubano que español, también patente en cierta ironía cuando se refiere a elementos y personas que simbolizan el dominio colonial español.