3.3 El Día de Reyes en el teatro cubano del Siglo XVI

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A pesar que desde el principio de la colonización ya había en Cuba africanos esclavos, como consecuencia del exterminio aborigen se incrementó la trata negrera, hecho que duró hasta 1790. Los mismos eran procedentes de diversas etnias, y con ellos se introdujeron en la Isla sus costumbres, lenguas y religiones.

Los esclavos en Cuba no disponían de ningún tipo de diversión, a no ser la que ellos mismos podían suministrarse. En los barracones y en las plantaciones, eran los únicos lugares en los cuales les estaba autorizado cantar y bailar.

Tuvieron que asimilar las formas de vida, de comportamiento impuestos por los hispanos. Sin embargo, lograron conservar signos tribales que los distinguían del resto de la población. En la segunda década del siglo XVI cubano, emergieron los llamados Cabildos de Nación, casas provinciales donde se reunían negros y negras pertenecientes a una misma tribu o nación. Mediante estos algunos de sus factores culturales como la música, los bailes, el arte culinario y otros, pudieron sobrevivir.

En los cabildos hacían celebraciones los días festivos, en sus ceremonias tocaban sus tambores y otros instrumentos, cantaban y bailaban, siendo las mismas formas teatrales africanas de naturaleza ritual, es decir formas de teatro primitivas.

La adoración de sus dioses fue algo que los esclavos y los libertos no dejaron de efectuar, enmascarando a los mismos en fiestas y jolgorios que llegaron a ser populares. El Día de Reyes fue una de las afamadas festividades del Siglo XVI en Cuba.

El día de la Epifanía de Nuestro Señor o Día de Reyes, constituye una fiesta de la liturgia católica, celebración que tenía lugar el seis de enero. La misma les dio oportunidad a los Cabildos para salir por las calles y protagonizar un recorrido, el cual culminaba en el Palacio de los Capitanes Generales.

Con respecto a los orígenes de este desfile, se han suscitado varias hipótesis. Una de ellas, planteada por Fernando Ortiz, expone que los negros imitaron la costumbre practicada por los esclavos del rey en América, que acudían a pedir el aguinaldo al representante de su amo.

Los protagonistas de esta celebración eran los sectores sociales más explotados. Los esclavos estaban autorizados a disfrazarse y ejecutar cantos, bailes y otras representaciones. Poco a poco, los Cabildos fueron perfeccionando los trajes que vestían sus componentes y los pendones particulares con afanes competitivos.

El Día de Reyes, las etnias africanas revivían las fiestas de sus tierras de origen. Mediante esta celebración se llevaba a cabo un espectáculo fantástico. Los negros llenaban las calles de las villas con sus cantos y danzas.

Durante las representaciones, los individuos disfrazados y enmascarados, imitaban los gestos sociales del amo, y a su vez, imponían sus dioses y su cultura. Durante las representaciones, los individuos imponían sus dioses y su cultura, a través de los llamados diablitos. Entre los diablitos más característicos estaban la culonna o sabia, el Egungun, la mojiganga, el kokoríkamo, los peludos, enanos, el anaquillé, los mamarrachos y la serpiente.

El Día de Reyes constituye la cúspide de la representación de la cultura afrocubana.