3.6.4 Otros cultivadores del género de la biografía y textos de esta índole en el período de 1868 – 1898

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Además de los autores que se trataron de modo independiente con respecto a su producción historiográfica y propiamente biográfica, existieron otros que incursionaron de modo ocasional en el tema pero cuyos textos también resultan importantes para entender la evolución del mismo en la Isla.

Entre estos cabe citarse a Gonzalo de Quesada y Aróstegui, quien se licenció de abogado en la Ciudad de Nueva York, a dónde había emigrado su familia poco antes de concluir la Guerra de los Diez Años. Fue amigo íntimo de José Martí y se vinculó a los preparativos de la Guerra Necesaria, se desempeñó como secretario del Partido Revolucionario Cubano y perteneció al consejo de redacción de Patria.

Su trabajo biográfico más importante fue “Ignacio Mora” de 1894, en el cual trasluce el objetivo de exaltar los ánimos bélicos, además de intentar ahondar en la esencia de la personalidad del biografiado. El autor maneja un amplio espectro de recursos narrativos con el objetivo de reconstruir todo lo humano del personaje, más allá de su actuación pública.

Un texto importante por la personalidad histórica que se encarga de reflejar es la biografía de Carlos Manuel de Céspedes, escrita por su vástago Carlos Manuel de Céspedes de Quesada (1871 – 1939), la cual publicaría en París en el año 1895. La obra no se propone ningún cometido estético y el manejo del lenguaje denota un fin político, tiene asimismo valor por las referencias documentales y el hecho de reivindicar una de nuestras más importantes figuras históricas y asociadas a la fundación mítica de la nacionalidad.

Por su parte, Manuel Sanguily, además de su ejercicio de la oratoria y la escritura de textos de naturaleza política e histórica, cultivó dentro de esta última el género biográfico, bosquejos o textos más amplios en los que profundiza en figuras históricas de interés. Las semblanzas fueron recogidas por su hijo en el volumen titulado “Nobles memorias”, en el que se incluyen anotaciones sobre cubanos notables de la época y un texto sobre Teodoro Roosvelt. Su obra más importante y también relevante dentro del desarrollo del género biográfico en Cuba, es la dedicada a José de la Luz y Caballero, publicada en 1885 en “Revista Cubana”, en la cual transmite todas sus dotes como escritor.