3.7.16 La trayectoria en la crítica literaria de José de Armas y Cárdenas (1866 – 1919)

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José de Armas y Cárdenas rubricó sus textos con el seudónimo de Justo de Lara, recibió su primera educación en los Estados Unidos y se licenció finalmente en Derecho Civil y Canónico en la Universidad de la Habana; pero se desempeñó fundamentalmente como periodista y crítico literario, esta última faceta suya la iniciaría desde los 18 años de edad y ya dos años antes había publicado en “La nación”, el texto “La Locura de Sancho”.

Este constituyó la primera de una serie de trabajos dedicados al estudio del Quijote, de Miguel de Cervantes, la cual estaba integrada asimismo por los textos “El Quijote de Avellaneda y sus críticos” -el cual le valió el elogio del sabio filólogo español Marcelino Menéndez Pelayo- , “Algo sobre Don Quijote”, “Los dos Quijotes” y “Un censor de Cervantes”.

Sus miras no se extendieron solo hacia la literatura en lengua española, como lo evidencian sus textos “La reforma y el renacimiento en el siglo XVI y Marlowe” y “Los contemporáneos y Shakespeare”, los cuales publicó en “Revista Cubana”. De este último autor también tradujo al español algunos de sus sonetos.

Su crítica, a diferencia de lo usual en la época, se caracterizó por el comedimiento valorativo y el respeto a las opiniones que no compartía emitidas por otras personalidades, ello sobre la base de una notable erudición, la cual sin embargo no es el rasgo más sobresaliente en sus escritos de esta naturaleza.

Entre los artículo en torno a la literatura insular que concibió se encuentran: “Una novela y un estudio; En busca del eslabón, de Francisco Calcagno”, de 1889; en el cual se muestra escéptico con respecto a la posibilidad de conciliar los aportes de la ciencia con los requerimientos de la literatura como arte.

También escribe “El error de un genio (José María Heredia)”, de 1891, “Triquitraques (Crítica por Fray Candil Emilio Bobadilla)” y “Julián del Casal”, los dos últimos de 1892, publicados todos en “La Habana elegante”.

Los textos denotan algunas incomprensiones respecto a la actitud política y las configuraciones estilísticas de las obras de Heredia y Casal, a este último le reprocharía un afrancesamiento que no era más que una estética que estaba emergiendo y que de todos modos no fungió como abrevadero lírico único del poeta de “Nieve”.

Su obra política y de crítica literaria apareció publicada en un amplio espectro de publicaciones periódicas en Estados Unidos, España y Cuba, que incluye las siguientes: “Las Avispas” –publicado primero en la Habana y después en Nueva York-, “The New York Herald” y “The Sun”; “El Peregrino”, “La época”, “El Liberal”, “El País” y “Blanco y negro”, todos de Madrid; “Nación”, “La Lucha”, “Revista Cubana”, “El Fígaro”, “El Trunco”, “El País”, “El Día”, “Diario de la Familia”, “Diario de la Marina”, “La Prensa”, “La Discusión”, “El Comercio”, “Cuba y América”, “Cuba Contemporánea”, “Social”, “El Mundo” y “Heraldo de Cuba”.