3.8 José Martí (1853 – 1895), una sucinta visión de su obra literaria

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La expresión literaria de José Martí se volcó en diversos géneros, de hecho constituye un caudal que desborda los encasillamientos genéricos e incluso el marco de las llamadas corrientes literarias. El accionar político de un visionario social como Martí no lastra su creación estética sino que constituye savia fecunda y auténtica en sus textos, en los que se resuelve lo que pudiera parecer una contradicción, si se obvia que la actitud política de Martí estaba enraizada en una auténtica filantropía, patente asimismo en su estética.

Aún con la diversidad de géneros que cultivó –periodismo, oratoria, ensayística, poesía y otros- sin soslayar el alto tono lírico de su epistolario, el estilo martiano resulta de todo punto distintivo, su dominio irrecusable de la lengua y el lirismo que no se atiene exclusivamente al verso sino que impregna toda su obra en prosa y la magia imantada de sus discursos; incluso el periodismo alcanza en la prosa de Martí una talla artística quizás sin parangón.

Juan Marinello llegó a calificarlo como un grafómano, en tanto se aprecia la compulsión del genio de escribir todo lo que pasaba por su mente, con un caudal de conocimientos y una profundidad de ideas, no desprovista de emotividad, evidenciando aquello que propugnaba…. sobre lo que debía hacer un poeta “pensar alto, sentir hondo y hablar claro”, sus textos, sin embargo, han permitido cogitar y excogitar a sus exégetas por más de una centuria sin que se haga todavía toda la luz sobre estos, sin dudas de una tremenda luminosidad intelectual y estética.

La polémica sobre su plena adscripción al modernismo no ha cesado del todo, ello depende en gran medida de la concepción que se tenga del movimiento y de su carácter renovador más allá del plano formal y en este sentido el Maestro pulsó la cuerda más íntima del modernismo y lo que podía significar para el encuentro de América Latina con su propia cultura.

La originalidad martiana no constituyó solo un asunto de época sino que se percibe desde la contemporaneidad, a pesar de que contó con algunos epígonos –no numerosos pues sus textos se resisten a la mímesis, en tanto no se puede copiar una actitud intelectiva tan sui géneris- y de que el caudal vivencial fue enriqueciendo y dotando de nuevos matices el devenir de su obra en verso y en prosa.

Inmerso en la lucha revolucionaria, perdió la vida en plena madurez intelectual, ya con una trayectoria literaria notable y que evidencia como se puede llegar a lo ecuménico desde un hondo nacionalismo, a aunar la expresión de lo íntimo con las latencias sociales que crispaban toda su fibra humana.