4.1.1.10.2 El poema “Salutación fraterna al taller mecánico”, de Regino Pedroso, 1927

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“Salutación fraterna al taller mecánico” apareció en el panorama poético cubano en el año 1927 con singular audacia temática y expresiva. Usando procedimientos afines a la vanguardia, de la cual sin embargo no fue Pedroso integrante cabal, aborda las esencias de la personalidad, socialmente condicionada, del obrero cubano y el ámbito material y espiritual en que complementa su dura faena.

Su afinidad lexical con el vanguardismo está dada por la necesidad de remitirse a los símbolos del progreso industrial –maquinarias, ferrocarril, lo fabril en sentido general- como espacio en que transcurre la cotidianeidad del obrero, pero denunciando su situación y levantando su dedo acusador no solo hacia el sistema político como duro trasfondo sino también la condición subalterna de la Isla con respecto a Norteamérica.

El poema fue escogido por José Lezama Lima en su selección de las 100 mejores poesías cubanas, de la cual sin embargo no hizo ningún comentario crítico. Se reproducen algunas estrofas de esta pieza inaugural de nuestra poesía de corte social:

“Tensión violenta del esfuerzo
muscular. Lenguas de acero, las mandarrias
ensayan en los yunques poemas estridentistas
de literatura de vanguardia.

Metalurgia sinfónica
de instrumentales maquinarias;
ultraístas imágenes de transmisiones y poleas;
exaltación soviética de fraguas.

“Oh, taller, férreo ovario de producción! Jadeas
como un gran tórax que se cansa.
Tema de moda del momento
para geométrico cubismo
e impresionismo de metáforas.

Pero tienes un alma colectiva
hecha de luchas societarias;
de inquietudes, de hambre, de lasceria,
de pobres carnes destrozadas:
alma forjada al odio de injusticias sociales
y anhelos sordos de venganza…
Te agitas, sufres, eres
más que un motivo de palabras.
(…)
Yo dudo a veces, y otras,
palpito, y tiemblo, y vibro con tu inmensa esperanza;
y oigo en mi carne la honda VERDAD de tus apóstoles:
¡que eres la entraña cósmica que incubas el mañana!”

El texto trasluce toda el ansia de lucha acumulado por los obreros e incluso desde cierta interpretación sus antecedentes más próximos, los esclavos, todo lo cual ha configurado una voz colectiva que estalla en protesta incluso contra las máquinas, en su papel ambiguo de posibilitadoras del trabajo y por tanto de la subsistencia y a un tiempo instrumento a través del cual se ejerce fundamentalmente la dominación.

En sentido general esta pieza de Regino Pedroso tiene un valor precursor para nuestra lírica de aliento social y engarza incluso con la doctrina del socialismo y su lenta incubación en la Isla, a cuyas principales figuras menciona de modo reverente. La temática y la concepción artística del poema fue en su momento renovadora y contentiva de una apuesta por la transformación social por manos de los proletarios.