4.1.1.14.10 El poemario de Nicolás Guillén, “El gran zoo”, de 1967

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“El gran zoo” es un texto de Nicolás Guillén que no engarza del todo con el resto de su producción poética, quizás porque las urgencias sociales ya satisfechas han dado paso a otras preocupaciones estéticas que hasta ese punto no habían ocupado un plano importante de su poética. El texto tiene antecedentes más bien foráneos, en los bestiarios medievales e incluso las fábulas de Esopo y otras que se inscribieron en el propio fluir de estas a través del tiempo.

Aunque el tópico no resulta usual en la producción poética de Guillén, si mantiene la coherencia estilística tanto en lo que respecta a su poder de síntesis poéticas, de plasmar en imágenes precisas realidades más bien difusas y sobre todo la misma sonoridad trascendente, con huellas de tambor y guitarra, que había ido cultivando in crecendo artístico a lo largo de la casi totalidad de sus piezas poéticas.

El conocido procedimiento de representar actitudes humanas a través de la conducta de los animales, con una moraleja que contiene casi siempre un precepto ético o una directriz de sabiduría popular, fue enriquecido por Guillén con su peculiar espectro de recursos retóricos, donde el juego entre lo humano y lo animal no resulta una mera transposición de tipos y conductas humanas.

El planteo de casi todos los textos tiene un mesurado sabor irónico y un dejo de contemporaneidad tanto por las situaciones a las que se refiere como por los procedimientos estéticos de los cuales se vale. En este sentido utiliza paréntesis, frases elípticas, vocablos científicos reales o de pura invención, yuxtaposiciones que pretenden presentar una realidad tal cual, cuya “poetización”, no resulte evidente.

El texto recurre a procedimientos propios del vanguardismo para insertarle un contenido de actualidad y nuevos medios de expresión, el tono lúdico que recorre el texto evidencia que ya lo trágico no estaba en un primer plano pero sin embargo el afán transformador del hombre no debía detenerse nunca, contra lo disfuncional en cualquier ámbito, para alcanzar más altas cuotas de felicidad, con un sentido filantrópico que no se detiene en el vibrante acontecer de la Isla.