4.1.1.14.13 Otros textos poéticos de Nicolás Guillén

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La actividad poética de Nicolás Guillén incluye otras piezas quizás no asociadas a altas cimas estéticas pero que permiten complementar el estudio de su obra, sobre todo porque algunas de estas se alejan un tanto de las corrientes artísticas por las cuales se identifica generalmente su trayectoria lírica.

La intensa actividad pública desplegada por Guillén a partir de 1947 incluyó la posibilidad de comunicarse con el público a través de la prensa incluso diariamente, con una sección diaria en el periódico “Hoy”, de la cual estuvo a cargo en el año 1949; y en el semanario “La última hora”. En estos espacios publicó textos epigramáticos, que presentaban líricamente un contenido de sabiduría popular no desdeñable.

Estos textos constituyen un modo de llevar a la poesía el acontecer nacional, con una matriz poética en las antípodas del purismo, una leve hilaridad o a veces un marcado tono satírico impregnan los textos, en una lenguaje que permite su aprehensión por un universo amplio de lectores. El ingenio, la ironía, priman a veces sobre una estricta poética, pues el propósito comunicativo resulta lo más importante.

En 1965, en una edición al cuidado de Ángel Augier”, apareció el poemario “Cerebro y corazón”, el cual se basa en una selección de poemas tan tempranos que aparecieron en revistas y periódicos de los años anteriores a 1922, sobre todo en “Camaguey”, “Gráfico”, “Orto” y “Castalia”.

El poemario constituye un ente aparte dentro de la producción poética de Nicolás Guillén, en el cual se mueve dentro de la órbita de la poesía de esta segunda década republicana, con la entronización del modernismo signado por las realizaciones poéticas de Rubén Darío.

El texto trasluce una lírica “libresca”, pues más que una sensibilidad vital determinada se aprecian lecturas de signo romántico y un dominio de las formas métricas hispanas pero sin contenido sustantivo discernible del de otros creadores menores de la etapa.

Sus últimas piezas no han podido ser apreciadas en toda su magnitud poética, como es el caso de “El corazón con que vivo”, de 1975, pero en definitiva todas ellas extienden los ámbitos temáticos y estilísticos de la obra guilleniana, ya de por sí extensa y profunda en su cosmovisión del hombre y en el calado artístico de sus propuestas líricas. Poeta Nacional de Cuba, la génesis de su obra está en la raíz profunda de la nación en tanto pueblo y regresa siempre a ella, a veces perdiendo su nombre y dejando solo su voz, de eco en eco en boca del pueblo.