4.1.1.14.4 El poemario “Cuatro angustias y una esperanza”, de Nicolás Guillén, 1937

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Este poemario constituye un tributo a las víctimas y a los revolucionarios que se oponían al golpe fascista de 1936, escrito mientras estaba teniendo lugar la sangrienta Guerra Civil Española.

La obra consta de 5 piezas poéticas, en torno a la necesidad de apoyar la lucha del pueblo español contra las fuerzas reaccionarias encabezadas por Francisco Franco. Este llamado fue escuchado por muchos cubanos, entre ellos Pablo de la Torriente Brau, uno de nuestros primeros internacionalistas.

Aunque el propósito principal del texto es fomentar la solidaridad entre los pueblos, reivindicando el legado martiano que puede sintetizarse en la frase del apóstol, “Patria es humanidad”; Guillén, dentro de la amplia esfera de significado con que en general están dotados sus textos, sugerentes de una multiplicidad del lecturas, señala nuevamente la cuestión de las raíces hispanas de nuestra cultura.

La reconciliación con la que una vez fue “Madre Patria” constituye en este sentido un imperativo histórico, cumplimentado desde la instauración de la “Revista de Avance” y con un nuevo cauce en la poética de Guillén. La disposición de los poemas evidencia una voluntad de ordenación histórica, para saldar la deuda con el pasado y fomentar un porvenir solidario entre naciones que pueden ser hermanas en virtud de una lengua común y ahora bajo el fragor afín de sus luchas.

La primera de las angustias –titulada “Angustia primera”- denominación que mantendrían las demás variando solo el adjetivo ordinal , alude al proceso de conquista pero no en tanto antagonismo sino que a partir de ambas potencias, la española y la americana, puede articularse una fuerza de ancestral raigambre histórica que permita vencer a las tropas fascistas.

Las angustias segunda y tercera complementan desde el punto de vista lírico la necesidad de la fusión, ya en la sangre combatiente, y la cuarta constituye un lamento por el asesinato del poeta Federico García Lorca, acometido por sicarios del fascismo.

“La voz esperanzada” retorna al punto inicial de propuesta de una fusión entre los pueblos, una gran ecúmene pero desde los oprimidos y sus luchas y no la coalición entre regímenes opresivos. Lo cubano como heredero de lo hispano puede ahora aportar culturalmente a la antigua matriz, reciprocar las influencias no solo en lo cultural sino también desde el punto de vista bélico. Los poemas presentan una gran carga de subjetividad, manifiesta a través de una epicidad de tonos líricos o viceversa.