4.1.1.21.1 El poemario “Presencia interior”, 1938, de Mirta Aguirre

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En “Presencia interior”, único poemario publicado por Mirta Aguirre en la etapa republicana, confluyen ya los principales rasgos de su sensibilidad poética y los signos estéticos configuradores de un peculiar estilo. Como el propio título deja entrever, lo íntimo determina en alguna medida el discurso poética, articulado sin embargo en sempiterno contacto con la realidad social que la circunda.

El poemario está conformado por tres secciones que constituyen unidades temáticas no independientes pero sí identificables en cuanto a tópicos y algunos procedimientos compositivos. Comparten sin embargo un sustrato común en cuanto a los referentes simbólicos usuales en la autora y este fluir desde lo íntimo a lo social y viceversa, ciclo que determinó una amplia matriz para su lírica.

La primera sección posee cierta variedad temática, muchas piezas poéticas están impregnadas de un tono coloquial que implica en ocasiones construcciones dialógicas, en las que el sentido y los símbolos de la cubanidad ocupan en ocasiones el primer estrato en la lectura:

“(…) Déjame quieta, mi tierra,
tierra de mulatería,
tuya soy cubana prestada:
que soy, mas no eres mía.
Si sangre negra tuviera
otro gallo cantaría (…)”

La segunda sección ahonda lo intimista pero pervive aún el rejuego léxico afín a la vanguardia, el regusto por las palabras a veces se aproxima al purismo en tanto estas son desprovistas de sentido en alguno de los poemas, fruición de lo puramente sónico en la confección del verso. Por otra parte la temática amorosa cobra ya cierta fuerza, sin que pierda la a un tiempo conmovida y contenida emoción.

La tercera sección del poemario es depositaria del clímax de lo confesional, la poetisa ha atravesado diversos registros dejando a través del poemario sus vestiduras líricas para llegar al meollo de sí misma. Sin embargo este hallazgo no implica confinamiento, como ha sido el caso de otras poetisas intimistas, y la poetisa incursiona desde la propia hondura alcanzada en las palpitaciones colectivas.

En este poemario trasluce el modo en que la poetisa ha logrado domar la materia rebelde del lenguaje para darle cuerpo tanto a textos dentro de la hechura más clásica como a un lirismo que se extiende en el versículo, sobre todo en la última sección. En todo momento sin embargo lo propiamente sentimental se encuentra bajo la égida de una sofrenada reflexión, raíz del lirismo de contenida emoción que traslucen muchos de los poemas que forman parte de este texto.