4.1.1.6.3 Los textos en prosa de José Manuel Poveda (1888 – 1926)

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La obra en prosa de Poveda se inicia incluso antes de sus primeras incursiones poéticas, al menos en el universo de las publicaciones periódicas. Cuando solo contaba 11 años de edad se dedicaba ya a la redacción de un semanario manuscrito titulado “Cuba”, lo que demuestra su temprana afición a las letras, ya sea de naturaleza histórica o propiamente literaria.

También en su temprana juventud concibió trabajos de humorismo político y otros de índole similar en “La Voz del Pueblo” y “El Managui”. Incluso en 1920 llega a sufrir prisión por frases poco corteses hacia el presidente de la República, cargo que ocupaba en ese entonces Mario García Menocal, vertidas en una de sus crónicas.

En sus textos en prosa -más bien sus crónicas puesto que no legó muchas piezas propiamente narrativas- se aprecian influencias disímiles y algunas contradicciones incluso en cuanto a su negación del modernismo y la presencia de estos elementos en su prosa, permeada además de un lirismo del cual no pudo desprenderse en su afán de deslindar ambas vertientes literarias.

Llevó su postura política –antiespañola y anti norteamericana, aunque no sustentada en un corpus ideológico significativo- al terreno literario, en tanto desdeñaba en general a los escritores de estas nacionalidades, con la excepción de Walt Whitman, de quien su prosa poética se muestra especialmente deudora.

Sobre la prosa de Poveda, Marcelo Pogolotti refiere: “Sustenta un pesimismo que pone al desnudo certeros atisbos de nuestra endeblez social y moral, resbaladiza y cominera. Sus breves escritos sobre el carácter evasivo del cubano, siempre al acecho del camino más fácil, y sobre el humorismo salaz y burlón del “cubaneo”, pueden contarse entre los juicios más agudos y atinados que hasta el presente se han hecho al respecto”

Su prosa está signada por la misma concepción individualista del poeta, el requerimiento de “dar de sí”, que constituye un axioma poético que propone a los jóvenes, es exacerbado también en la prosa en tanto considera que debe en cierto modo renegar de escuelas y estilos anteriores, existir solo el ser del escritor en el acto escritural. Esta cosmovisión desbordaría su obra y determinaría ciertas actitudes vitales destructivas, como la atracción por las drogas, a las que consideraba sustancias que exacerbaban su conciencia individual y le abrían supuestos nuevos espacios espirituales.

Muchos de sus textos en prosa estuvieron avocados a explicar su propia cosmovisión poética; y artística en un sentido más amplio, como ocurre en el fragmento “Verdad y belleza”:

“Como artistas, buscamos lo bello. Como historiadores, lo verdadero. Pero, creadores, en arte queremos la belleza más inaccesible, en la historia queremos la verdad más profunda. Sin faltar a la belleza ni a la verdad, tal vez pudiéramos hallar una patria tan nueva como nuestro arte, y digna de ser amada y capaz de darnos lo bello tanto como el arte. !Pioneers! !Oh, pioneers!. Mientras tanto, a golpes de hacha, sangraremos para abrirnos paso, en medio de la selva oscura. !Pioneers” !Oh, Pioneers!. Para alcanzar la belleza y la verdad, con las manos, el rostro y el pecho en carne viva, a golpes de hacha, por un arte menos accesible y una verdad más profunda.”