4.1.2.8.1 Piezas poéticas publicadas por Octavio Smith (1921 – 1987) en “Orígenes”

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4.1.2.8.1

Aunque la mayor parte de la producción lírica de Octavio Smith previa a la Revolución la recogió en su poemario “Del furtivo destierro”, algunos otras piezas aparecieron en la revista “Orígenes” después de 1947, fecha del citado poemario, los cuales exhiben ciertas peculiaridades, sin romper con las características esenciales de le poética de Smith.

En 1949 publicó en la revista una serie de poemas, el primero de ellos con el título de “Zona de la esposa” –aparentemente no es el título común de la serie- y los demás bajo los títulos de “Príncipe en la tarde oído”, “Rada del ancho estío”, “Por la charla, confeso…”, “Blanca y mortal intacta”, “El lento furor”, “Sabana”, “Ronda del enebro”, “Muchacha de la casa malva” y “Del parque de Cervantes”

En varios de las piezas se aprecia la iteración de estrofas de cuatro versos, modo de dotar de un orden poético el universo de impresiones del autor. Sin embargo despliega siempre un verso libre de elevado vuelo lírico, en el que es omnipresente el culto inveterado al creador, desde una cosmovisión panteísta.

El tema de la mujer, como fina evocación de espíritu y sublimada carne, está también presente en estos poemarios, no solo desde la sacra esposa sino gravitando en versos de evadida sensualidad, como en las primeras estrofas del poema “Blanca y mortal intacta”, integrado por seis estrofas de cuatro versos:

“Tu carne con la luna en juego declamado
como el álgido sistro de la tersa inviolada.
¿Qué oráculo del mármol disperso de las barcas
desprendes, en las gradas del templo retenida?

Lleno está de la noche el hueco melodioso
de tu cuerpo. Mas nada de ti se propaga
sino el canto sujeto como envolvente espejo
cuyo fulgor conturba difuso y no disuelve. (…)”

En 1953 publicó también el poema “De “Interiores””, al parecer un poemario con ese título que tenía previsto. En este está presente el tópico de la muerte, un cruzar de estancias de la memoria que entretejen la evocación, en el lirismo acostumbrado de Smith, de ceñido verso libre que trasluce la preeminencia del fin de poetizar la realidad por sobre la destapada nostalgia.

En 1954 publica “Azar de diálogos”, el cual es concebido a modo de poema dramático, en que los personajes, incluida la personificada tarde, van transmitiendo sus impresiones. La viudez, la orfandad, la oquedad de los muebles, remiten al ámbito de una pérdida familiar y en sentido general lo sempiterno de las ausencias. Este fue el último poema publicado por Smith en Orígenes, como colofón de parte de una trayectoria lírica de preciados frutos, si bien no fue especialmente prolífica.