4.1.3.8 Vida y obra lírica de Raúl Gómez García (1928 – 1953), el poeta del Moncada

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Raúl Gómez García constituye uno de tantos hombres en quien la palabra ha desempeñado una función subalterna con respecto a la acción; desde joven cultivó la escritura poética sin grandes pretensiones sino para plasmar su vivencia emocionada del mundo en el registro neorromántico común a su generación; pero optó por hacer la Revolución y se valió de la escritura para plasmar ideas que tenían también este cometido.

Cursó estudios de Derecho y Pedagogía en la Universidad de la Habana y se vinculó al Partido Ortodoxo y a la figura de Fidel Castro, proceso durante el cual fomentaría sus convicciones revolucionarias y puliría su instrumento poético, bajo el influjo del ideario y la estética martiana, que resulta la influencia lírica más directamente inteligible en sus obras.

Tras el golpe de estado protagonizado por Fulgencio Batista el 10 de Marzo de 1952, escribe el texto “Revolución sin juventud”, en el que ya se aprecian las ideas medulares que guiarían su accionar creador, no restringido al ámbito de lo poético sino preponderantemente en la acción transformadora sobre su realidad inmediata, lastrada por el entreguismo, la corrupción política y ya por los sangrientos tintes de la criminal represión.

Conocido como el poeta del Moncada, redactó su manifiesto, se imbricó en el asalto al cuartel militar con el objeto de desatar la lucha armada, sobre la base de la indignación que provocara en el pueblo el gobierno de facto instaurado por Batista. Murió, no como consecuencia de heridas de combate sino de las violentas torturas que sufrió como prisionero, asesinado a golpes ante su persistencia en el silencio.

Sirvan para ilustrar su legado las palabras de Basilia Papastamatiu, extensivas asimismo a toda una pléyade de jóvenes que ofrendaron su vida a la causa revolucionaria, entre los cuales se incluyen Frank País, los hermanos Luis y Sergio Saíz y otros nombres:

“Porque estos jóvenes comprendieron que a un tiempo como aquel no podían enfrentarlo solamente con palabras, y se decidieron por el lenguaje del gesto violento, de la acción directa, corporal, duro y riesgoso lenguaje por cuyo empleo no pocos tuvieron incluso que suscribir con su propia muerte ese texto que estaban escribiendo, que era el texto de la revolución”

Su obra lírica pudo ser sin dudas más vasta y más profunda de no haber muerto a tan temprana edad, impregnada del neorromanticismo de su generación se aprecia además de la influencia martiana, cierta impronta de Casal en cuanto a la espiritualización del amor. Parte de sus poemas lamentablemente se perdieron como secuela de la represión que padecería también su familia después del vil asesinato, los que sobrevivieron fueron compilados y dados a la luz pública en 1971 por Basilia Papastamatiu, algunos de los cuales han tenido una buena acogida con independencia de los méritos revolucionarios de Raúl, verbigracia el titulado “Paradoja”:

“Aquel beso soñado se perdió en la espesura
Aquel sueño dorado se trocó en tenue calma
Aquella pasión digna que me daba la vida
Que acoge entre unos versos por febril y por santa
Yace casi olvidada en el rincón marchita
Y de toda su furia queda sólo una herida.

Todos aquellos ojos que nos vieron las ansias
Palpitando sedientos en las fibras del alma
Ya no suelen mirarnos descorrer con el tiempo
Las pasiones ocultas de suprema nostalgia
Y los labios que hablaron de nuestro amor ya muerto
Hablan ya de otras cosas mordaces y contentos.

Todo acabó parece… Hay una calma conforme
Que ahoga en su silencio vuestros eternos ayes…
Hace meses que mi verso no brota de la pluma
El epílogo digno que (ilegible) y abruma
De esta novela nuestra parece que ya apunta…
Hoy la he visto, la he visto y no comprendo
Cómo a pesar que todo parece ya acabado
Me ha mirado elocuente con esos ojos negros…
Como apreciando ingenua sus innobles besos…
Es que acaso la boca que se estrella en sus labios
Ni en esta muerta mía aprendió a poseerlos?”